/ lunes 22 de octubre de 2018

Con cargo a la educación

Juan Ávila Osornio

La educación es una moneda de múltiples caras que depende de quien la tenga en sus manos, en poder de los pobres es la imagen viva de un rostro iluminado que brilla con la esperanza de quienes lo necesitan todo, los acaricia con amor y les abre caminos. En manos de los ricos se le ve soberbia, inalcanzable, presumida y egoísta; con altivez gira el rostro hacia arriba, es como el juguete más caro que pocos pueden tener. En manos de los políticos se vuelve lisonjera, fácil y mentirosa; se pasea cual cortesana en fiesta de pueblo, a todos da esperanza y guiña el ojo, pero a nadie le firma el compromiso. Así se ve la educación en México, con todos y con nadie, botín de tiranos, lujuria de vivales y miel para el miserable.

La educación es muy llamativa como bandera de políticos, les da votos, les acerca simpatías; y ellos, sin escrúpulos, la toman y la pervierten, pero lo peor es que sus hijos, los maestros, permiten que la mancillen, la dejan sola, pocos la defienden como se defiende una dama: con honor y con prestigio. La mayoría la deja a su suerte, viven de ella y se atienen a su generosidad porque, aunque la abandonen, ella siempre regresa con las manos extendidas para seguirlos abrazando, ¡qué injustos somos con la educación en México!

Hace seis años la quisieron mejorar vistiéndola de oropel y de palabras, parecía que se encumbraba y que nos llenaría a todos con su bondad. Se detuvo un poco la corrupción al dejar de vender sus alhajas, en lo sucesivo, decretaron, todo aquel que desee una de sus prendas tendrá que concursar para conseguirla, debe demostrar que es digno depositario de sus bondades y ante la sociedad debe quedar demostrada la capacidad que tenga todo aquel que desee vivir en su seno; pero se acabó el encanto, una nueva administración la quiere regresar a los arrabales, en el nuevo buque que se acerca al puerto, vienen piratas y corsarios, bandidos y señores, que como no la conocen, lo más seguro es que la dejen a merced de la codicia, del vicio y de la corrupción que galopa a toda prisa.

¡Pobre educación!, cuántos vivales se han enriquecido a tus costillas, algunos que a prisión fueron a dar, ahora en libertad vienen frotándose las manos, te quieren abrazar para volverte a explotar. Un matriarcado sindical corrupto quiere volverte a asaltar, sabe que al cubrirse con tu manto puede volverte a humillar. ¡En qué severo riesgo está la educación en México!, varias amenazas se ciernen sobre su existencia, ¿quién será el valiente que le ponga un alto a la intolerancia?, ¿quién le pondrá un pie adelante a la ignorancia?, ¿quién frenará los excesos de poder de mentes adormecidas por el resentimiento y el odio?

¡Ten cuidado educación!, quien juega con tus índices y habla de tus indicadores busca protegerse con tu sombra para desde adentro abusar, como ya te probó, sabe de tu bondad e intentará hacer contigo un “jugoso negocio”, te tratará de vender al primer postor a un precio muy caro, muchos le llaman a esa ruin acción privatización, pero se han convertido en mercenarios, no son de fiar, tienen dos caras para engañar, hablan para defenderte y actúan para perjudicarte, sus hechos te condenan, como la humedad te corroen por dentro, viven de tu pregón y duermen con tu enemigo.

Ya basta de perpetuar la ignorancia y fomentar la miseria, los falsos redentores dicen amar tanto a los pobres que los reproducen por millones, gracias a los que menos tienen viven en la opulencia, las clases marginadas protegen como bandera, como mercancía venden, al final de cuentas, si fallan las promesas, todo irá con cargo a la educación. ¿Y usted?, ¿de qué lado está? (--)

Juan Ávila Osornio

La educación es una moneda de múltiples caras que depende de quien la tenga en sus manos, en poder de los pobres es la imagen viva de un rostro iluminado que brilla con la esperanza de quienes lo necesitan todo, los acaricia con amor y les abre caminos. En manos de los ricos se le ve soberbia, inalcanzable, presumida y egoísta; con altivez gira el rostro hacia arriba, es como el juguete más caro que pocos pueden tener. En manos de los políticos se vuelve lisonjera, fácil y mentirosa; se pasea cual cortesana en fiesta de pueblo, a todos da esperanza y guiña el ojo, pero a nadie le firma el compromiso. Así se ve la educación en México, con todos y con nadie, botín de tiranos, lujuria de vivales y miel para el miserable.

La educación es muy llamativa como bandera de políticos, les da votos, les acerca simpatías; y ellos, sin escrúpulos, la toman y la pervierten, pero lo peor es que sus hijos, los maestros, permiten que la mancillen, la dejan sola, pocos la defienden como se defiende una dama: con honor y con prestigio. La mayoría la deja a su suerte, viven de ella y se atienen a su generosidad porque, aunque la abandonen, ella siempre regresa con las manos extendidas para seguirlos abrazando, ¡qué injustos somos con la educación en México!

Hace seis años la quisieron mejorar vistiéndola de oropel y de palabras, parecía que se encumbraba y que nos llenaría a todos con su bondad. Se detuvo un poco la corrupción al dejar de vender sus alhajas, en lo sucesivo, decretaron, todo aquel que desee una de sus prendas tendrá que concursar para conseguirla, debe demostrar que es digno depositario de sus bondades y ante la sociedad debe quedar demostrada la capacidad que tenga todo aquel que desee vivir en su seno; pero se acabó el encanto, una nueva administración la quiere regresar a los arrabales, en el nuevo buque que se acerca al puerto, vienen piratas y corsarios, bandidos y señores, que como no la conocen, lo más seguro es que la dejen a merced de la codicia, del vicio y de la corrupción que galopa a toda prisa.

¡Pobre educación!, cuántos vivales se han enriquecido a tus costillas, algunos que a prisión fueron a dar, ahora en libertad vienen frotándose las manos, te quieren abrazar para volverte a explotar. Un matriarcado sindical corrupto quiere volverte a asaltar, sabe que al cubrirse con tu manto puede volverte a humillar. ¡En qué severo riesgo está la educación en México!, varias amenazas se ciernen sobre su existencia, ¿quién será el valiente que le ponga un alto a la intolerancia?, ¿quién le pondrá un pie adelante a la ignorancia?, ¿quién frenará los excesos de poder de mentes adormecidas por el resentimiento y el odio?

¡Ten cuidado educación!, quien juega con tus índices y habla de tus indicadores busca protegerse con tu sombra para desde adentro abusar, como ya te probó, sabe de tu bondad e intentará hacer contigo un “jugoso negocio”, te tratará de vender al primer postor a un precio muy caro, muchos le llaman a esa ruin acción privatización, pero se han convertido en mercenarios, no son de fiar, tienen dos caras para engañar, hablan para defenderte y actúan para perjudicarte, sus hechos te condenan, como la humedad te corroen por dentro, viven de tu pregón y duermen con tu enemigo.

Ya basta de perpetuar la ignorancia y fomentar la miseria, los falsos redentores dicen amar tanto a los pobres que los reproducen por millones, gracias a los que menos tienen viven en la opulencia, las clases marginadas protegen como bandera, como mercancía venden, al final de cuentas, si fallan las promesas, todo irá con cargo a la educación. ¿Y usted?, ¿de qué lado está? (--)

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