/ viernes 1 de febrero de 2019

Constitucionalismo y poder político

Venezuela se ha convertido en uno de los temas más sobresalientes del candelero de la política en todos sus planos.

La polarización ideológica se da cita en las redes por ciudadanos, organizaciones y de forma determinante, a través de las expresiones de reconocimiento de los estados, al que parece ser el Delfín de la CasaBlanca. La propia Organización de los Estados Americanos (OEA) ha dado su reconocimiento.

A pesar de la oleada hemisférica, en favor del autoproclamado presidente interino, Guaidó, el Presidente de México ha manifestado su adhesión a los #principiosconstitucionales en materia de #políticaexterior.

Sin duda no se trata de ocurrencia ideológica; se trata de observar y hacer valer la #nointervencion. Derivado de ella, la propuesta deMéxico: dirimir las diferencias, mediante un proceso de diálogo que permita#lasolucionpacificadelascontroversias y garantice la #autodeterminacion del pueblo venezolano.

Si bien hay lugar a la discusión sobre la interpretación de tales principios constitucionales, en realidad ella se desdibuja porque en teoría, un principio es más fuerte que una posición ideológica, al menos desde la realidad mexicana.

No obstante, valdría la pena reflexionar si el abandono del principio de la no intervención, eventualmente, nos quitaría ese escudo frente a las Grandes Por, ávidas de defender nuestros derechos humanos, cuando, convenientemente, han mostrado apetito por nuestras riquezas naturales y el control político.

Tal vez por ello es comprensible que la oposición semanifieste ideológicamente a favor de Guaidó... Cuando su deber “erga omnes”(frente a todos) quedó muy corto en la defensa de los derechos humanos, en el territorio nacional, y a pesar del desorden, las calificadoras de riesgos, sise inmutaron, si tuvieron algún interés, no fueron noticia de primera plana.

Las ideologías permean las complicidades de lo aspiracional y lo jurídicamente correcto... Todo apunta a una América Latina sumisa, no soberana, con poderes subordinados a modo de un afroamericano o un caucásico, eso da igual para los “generales” de la aún gran potencia del hemisferio.

El desenlace en favor de la estabilidad venezolana parece previsible e inminente, todo sea por la protección de los derechos humanos y la defensa de la democracia#gr.

Venezuela se ha convertido en uno de los temas más sobresalientes del candelero de la política en todos sus planos.

La polarización ideológica se da cita en las redes por ciudadanos, organizaciones y de forma determinante, a través de las expresiones de reconocimiento de los estados, al que parece ser el Delfín de la CasaBlanca. La propia Organización de los Estados Americanos (OEA) ha dado su reconocimiento.

A pesar de la oleada hemisférica, en favor del autoproclamado presidente interino, Guaidó, el Presidente de México ha manifestado su adhesión a los #principiosconstitucionales en materia de #políticaexterior.

Sin duda no se trata de ocurrencia ideológica; se trata de observar y hacer valer la #nointervencion. Derivado de ella, la propuesta deMéxico: dirimir las diferencias, mediante un proceso de diálogo que permita#lasolucionpacificadelascontroversias y garantice la #autodeterminacion del pueblo venezolano.

Si bien hay lugar a la discusión sobre la interpretación de tales principios constitucionales, en realidad ella se desdibuja porque en teoría, un principio es más fuerte que una posición ideológica, al menos desde la realidad mexicana.

No obstante, valdría la pena reflexionar si el abandono del principio de la no intervención, eventualmente, nos quitaría ese escudo frente a las Grandes Por, ávidas de defender nuestros derechos humanos, cuando, convenientemente, han mostrado apetito por nuestras riquezas naturales y el control político.

Tal vez por ello es comprensible que la oposición semanifieste ideológicamente a favor de Guaidó... Cuando su deber “erga omnes”(frente a todos) quedó muy corto en la defensa de los derechos humanos, en el territorio nacional, y a pesar del desorden, las calificadoras de riesgos, sise inmutaron, si tuvieron algún interés, no fueron noticia de primera plana.

Las ideologías permean las complicidades de lo aspiracional y lo jurídicamente correcto... Todo apunta a una América Latina sumisa, no soberana, con poderes subordinados a modo de un afroamericano o un caucásico, eso da igual para los “generales” de la aún gran potencia del hemisferio.

El desenlace en favor de la estabilidad venezolana parece previsible e inminente, todo sea por la protección de los derechos humanos y la defensa de la democracia#gr.

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