/ miércoles 12 de junio de 2019

Diálogo, prudencia y responsabilidad

Mucho se ha dicho en las últimas semanas sobre los tweets temerarios lanzados por el presidente de los Estados Unidos de América en relación con la imposición de aranceles en los productos mexicanos, su particular forma de hacer política mediante redes sociales ha dejado a un lado la diplomacia.

A través de un tweet amenazó que, si México no controlaba el flujo de inmigrantes -principalmente centroamericanos- hacia Estados Unidos, se le aplicarían aranceles de 5% a sus productos, los cuales aumentarían mes con mes hasta llegar a 25%, siendo las industrias automotrices, siderúrgica, fármacos, cemento y productos agrícolas quienes resultarían mayormente afectadas.

Su mensaje cumplió el objetivo: generó inestabilidad en los mercados y aumentó el precio del dólar, ya que, en caso de cumplir su amenaza, se incrementaría 10% el IVA, se perderían alrededor de 1.2 millones de empleos; además, según proyecciones realizadas por el director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, la economía nacional dejaría de crecer entre 1% y 1.5%, y la tasa de crecimiento del PIB estaría por debajo de 0%. De igual forma se generó incertidumbre sobre la ratificación del T-MEC suscrito por EU, Canadá y nuestro país, al resultar contradictorio por un lado pactar un tratado para el libre comercio y por otro imponer aranceles de manera unilateral.

Durante las negociaciones con EU, realmente hubo poco margen de negociar para México, ya que su demanda fue clara: detener el flujo migratorio; sin embargo, el canciller Marcelo Ebrard fue visionario en ganar tiempo para solucionar este problema que actualmente enfrentamos y que ha sido producto del sistema económico mundial impuesto por los países hegemónicos, que son lo que dominan el gran capital financiero.

Las amenazas de Trump nos han dejado una gran lección: En necesario fortalecer el mercado interno, es momento de voltear a ver nuestro campo y recuperar su fortaleza. En la rueda de prensa del lunes, el canciller afirmó que la más significativa importación mexicana o una de las más grandes, son los granos de Estados Unidos, ¿eso es posible? Teniendo tierras tan fértiles y manos campesinas que saben perfectamente trabajar la tierra, ¿no sería mejor que esos granos los produjéramos aquí? en nuestras tierras, sin transgénicos ni productos que además dañan nuestra salud.

México cuenta con 45 días para implementar medidas que disminuyan el flujo migratorio de miles de personas que transitan por nuestro país al vecino del norte; sin embargo, tiene más de cinco años para fortalecer su mercado interno y desde el Senado trabajaremos para que esto se vuelva una realidad. Por el momento el canciller de México enfrenta la segunda parte de uno de sus mayores retos: que en el periodo pactado lleguen menos de 10 mil migrantes a la frontera con EU, lo que requerirá un fuerte trabajo y cooperación con los países de Centroamérica.

Sabemos que las personas que migran lo hacen buscando mejores condiciones para ellas y sus familias. El reto como lo ha dicho nuestro presidente es generar las condiciones en la región para que las personas no vean la migración como la única opción, por eso es necesario generar oportunidades y combatir la pobreza, sabemos que esa es la única forma posible de atender de fondo el tema migratorio.

Confiemos en que, a través del diálogo, la prudencia y la responsabilidad seguirá avanzando esta situación en beneficio de México; en la cuarta transformación trabajamos para fortalecer nuestro país al interior y al exterior y no descansaremos hasta lograrlo.

Como cada quincena, quedo a sus órdenes en el correo electrónico: blanca.pina@senado.gob.mx y les invito a seguirme a través de mis redes sociales Facebook: Blanca Piña, Twitter: BlancaPinaG e Instagram: Blancaepina

Mucho se ha dicho en las últimas semanas sobre los tweets temerarios lanzados por el presidente de los Estados Unidos de América en relación con la imposición de aranceles en los productos mexicanos, su particular forma de hacer política mediante redes sociales ha dejado a un lado la diplomacia.

A través de un tweet amenazó que, si México no controlaba el flujo de inmigrantes -principalmente centroamericanos- hacia Estados Unidos, se le aplicarían aranceles de 5% a sus productos, los cuales aumentarían mes con mes hasta llegar a 25%, siendo las industrias automotrices, siderúrgica, fármacos, cemento y productos agrícolas quienes resultarían mayormente afectadas.

Su mensaje cumplió el objetivo: generó inestabilidad en los mercados y aumentó el precio del dólar, ya que, en caso de cumplir su amenaza, se incrementaría 10% el IVA, se perderían alrededor de 1.2 millones de empleos; además, según proyecciones realizadas por el director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, la economía nacional dejaría de crecer entre 1% y 1.5%, y la tasa de crecimiento del PIB estaría por debajo de 0%. De igual forma se generó incertidumbre sobre la ratificación del T-MEC suscrito por EU, Canadá y nuestro país, al resultar contradictorio por un lado pactar un tratado para el libre comercio y por otro imponer aranceles de manera unilateral.

Durante las negociaciones con EU, realmente hubo poco margen de negociar para México, ya que su demanda fue clara: detener el flujo migratorio; sin embargo, el canciller Marcelo Ebrard fue visionario en ganar tiempo para solucionar este problema que actualmente enfrentamos y que ha sido producto del sistema económico mundial impuesto por los países hegemónicos, que son lo que dominan el gran capital financiero.

Las amenazas de Trump nos han dejado una gran lección: En necesario fortalecer el mercado interno, es momento de voltear a ver nuestro campo y recuperar su fortaleza. En la rueda de prensa del lunes, el canciller afirmó que la más significativa importación mexicana o una de las más grandes, son los granos de Estados Unidos, ¿eso es posible? Teniendo tierras tan fértiles y manos campesinas que saben perfectamente trabajar la tierra, ¿no sería mejor que esos granos los produjéramos aquí? en nuestras tierras, sin transgénicos ni productos que además dañan nuestra salud.

México cuenta con 45 días para implementar medidas que disminuyan el flujo migratorio de miles de personas que transitan por nuestro país al vecino del norte; sin embargo, tiene más de cinco años para fortalecer su mercado interno y desde el Senado trabajaremos para que esto se vuelva una realidad. Por el momento el canciller de México enfrenta la segunda parte de uno de sus mayores retos: que en el periodo pactado lleguen menos de 10 mil migrantes a la frontera con EU, lo que requerirá un fuerte trabajo y cooperación con los países de Centroamérica.

Sabemos que las personas que migran lo hacen buscando mejores condiciones para ellas y sus familias. El reto como lo ha dicho nuestro presidente es generar las condiciones en la región para que las personas no vean la migración como la única opción, por eso es necesario generar oportunidades y combatir la pobreza, sabemos que esa es la única forma posible de atender de fondo el tema migratorio.

Confiemos en que, a través del diálogo, la prudencia y la responsabilidad seguirá avanzando esta situación en beneficio de México; en la cuarta transformación trabajamos para fortalecer nuestro país al interior y al exterior y no descansaremos hasta lograrlo.

Como cada quincena, quedo a sus órdenes en el correo electrónico: blanca.pina@senado.gob.mx y les invito a seguirme a través de mis redes sociales Facebook: Blanca Piña, Twitter: BlancaPinaG e Instagram: Blancaepina