/ lunes 15 de octubre de 2018

La educación es lo que menos importa

Juan Ávila Osornio

Lo digo con mucho pesar, es triste reconocer cuando la educación se debate figurativamente entre la vida y la muerte; en campañas políticas, la educación es bandera de todos los candidatos, y ya en el poder se olvidan de ella. Como propuesta da muchos votos, porque no hay ciudadano que no quiera una mejor educación para sus hijos, saben que por su condición pública y gratuita es la única alternativa que tienen los niños pobres para escalar en la vida social. La educación vende ilusiones, compra corazones, concentra vocaciones y compromete voluntades, quizás por esa razón quienes por fortuna ya tienen un poco de ella, la utilizan como medio de control o como moneda de cambio, no quieren que avance y evitan que penetre para seguir viviendo de la corrupción, manteniendo el engaño.

Pero lo que más tristeza me da es que los trabajadores de la educación sean los primeros en morder el anzuelo y antepongan sus intereses personales por encima del derecho que tienen los niños a recibir una educación de calidad, el compromiso que sienten por la educación es tan débil que no lo piensan dos veces para dejar a los niños sin clases, se les olvida que cada día que pierden de dar clases por asistir a una manifestación callejera es como dar una puñalada por la espalda a los niños y jóvenes a su cargo; los niños creen en ellos limpiamente, depositan en sus manos su formación profesional y terminan traicionados por sus propios mentores. Todo esto se me viene a la cabeza cuando paso por una escuela en días hábiles y la veo cerrada, desierta, enmudecida; después, por los medios de comunicación observo a los maestros en una marcha o en un plantón, con exigencias legítimas, sí, pero no es el modo, por lo general ni consiguen nada y lo poco que a veces logran no compensará nunca el daño que le hicieron a los niños ¡El tiempo perdido no se recupera nunca!

Al gobierno no lo van a presionar de esa manera, el gobierno lo que busca es mantener la ignorancia para continuar manipulando a las masas y los maestros, el sector de la sociedad que podemos decir que está “preparado”, termina por caer en la trampa y acaba convirtiéndose en cómplice del victimario; pero no sólo eso, de paso acentúan el desprestigio de la profesión docente y con esta ruin acción terminan con la credibilidad de la educación y de la escuela pública, atentan contra su propia fuente de empleo, la que le da de comer a su familia ¡Pobres maestros!

Ver a los maestros atacarse los unos a los otros en los foros de consulta educativa que está llevando a cabo el gobierno electo fue un acto totalmente desagradable, triste y preocupante. Ver que entre los maestros se ha perdido el respeto es motivo de honda preocupación, da vergüenza escuchar que se gritan y se abuchean al hacer uso de la palabra en un acto público, cuyo fin es proponer, no gritar, tampoco ofender ¿En qué momento los hemos perdido maestros?, o ¿acaso recurren a conductas primitivas porque se han descuidado tanto académicamente que no son capaces de redactar una propuesta viable?

Por otro lado, da mucho en qué pensar que los nuevos senadores y diputados federales intenten darle atole con el dedo al magisterio nacional, haciéndolos creer que un exhorto resolverá un problema educativo, da pena ver que se burlen de los foros de consulta educativa y de quienes han estado participando en ellos, al anunciar de manera anticipada iniciativas de ley para -según ellos- “derogar” la mal llamada Reforma Educativa; en sus hechos y declaraciones se ve ignorancia, manipulación y mala fe.

¡Aguas maestros de México!, se está fraguando la peor embestida en contra de la educación pública, la puerta estaba abierta para exigirle al gobierno el cumplimiento de lo que se había comprometido con las reformas constitucionales de 2013 y mejorar en todos los sentidos la educación que se imparte en nuestro país, pero una visión obtusa viene en camino y terminará por cerrar esa puerta, cancelando la oportunidad que estaba abierta, el regreso de la corrupción a raudales se ve venir. Esquemas privatizadores de la educación rondan ya el edificio de la Secretaría de Educación Pública, el principal emisario de la iniciativa privada se pasea por todo el país, dándose baños de pueblo en los foros que ha organizado para el contento de su vanidad y la consolidación de su soberbia. (--)

Juan Ávila Osornio

Lo digo con mucho pesar, es triste reconocer cuando la educación se debate figurativamente entre la vida y la muerte; en campañas políticas, la educación es bandera de todos los candidatos, y ya en el poder se olvidan de ella. Como propuesta da muchos votos, porque no hay ciudadano que no quiera una mejor educación para sus hijos, saben que por su condición pública y gratuita es la única alternativa que tienen los niños pobres para escalar en la vida social. La educación vende ilusiones, compra corazones, concentra vocaciones y compromete voluntades, quizás por esa razón quienes por fortuna ya tienen un poco de ella, la utilizan como medio de control o como moneda de cambio, no quieren que avance y evitan que penetre para seguir viviendo de la corrupción, manteniendo el engaño.

Pero lo que más tristeza me da es que los trabajadores de la educación sean los primeros en morder el anzuelo y antepongan sus intereses personales por encima del derecho que tienen los niños a recibir una educación de calidad, el compromiso que sienten por la educación es tan débil que no lo piensan dos veces para dejar a los niños sin clases, se les olvida que cada día que pierden de dar clases por asistir a una manifestación callejera es como dar una puñalada por la espalda a los niños y jóvenes a su cargo; los niños creen en ellos limpiamente, depositan en sus manos su formación profesional y terminan traicionados por sus propios mentores. Todo esto se me viene a la cabeza cuando paso por una escuela en días hábiles y la veo cerrada, desierta, enmudecida; después, por los medios de comunicación observo a los maestros en una marcha o en un plantón, con exigencias legítimas, sí, pero no es el modo, por lo general ni consiguen nada y lo poco que a veces logran no compensará nunca el daño que le hicieron a los niños ¡El tiempo perdido no se recupera nunca!

Al gobierno no lo van a presionar de esa manera, el gobierno lo que busca es mantener la ignorancia para continuar manipulando a las masas y los maestros, el sector de la sociedad que podemos decir que está “preparado”, termina por caer en la trampa y acaba convirtiéndose en cómplice del victimario; pero no sólo eso, de paso acentúan el desprestigio de la profesión docente y con esta ruin acción terminan con la credibilidad de la educación y de la escuela pública, atentan contra su propia fuente de empleo, la que le da de comer a su familia ¡Pobres maestros!

Ver a los maestros atacarse los unos a los otros en los foros de consulta educativa que está llevando a cabo el gobierno electo fue un acto totalmente desagradable, triste y preocupante. Ver que entre los maestros se ha perdido el respeto es motivo de honda preocupación, da vergüenza escuchar que se gritan y se abuchean al hacer uso de la palabra en un acto público, cuyo fin es proponer, no gritar, tampoco ofender ¿En qué momento los hemos perdido maestros?, o ¿acaso recurren a conductas primitivas porque se han descuidado tanto académicamente que no son capaces de redactar una propuesta viable?

Por otro lado, da mucho en qué pensar que los nuevos senadores y diputados federales intenten darle atole con el dedo al magisterio nacional, haciéndolos creer que un exhorto resolverá un problema educativo, da pena ver que se burlen de los foros de consulta educativa y de quienes han estado participando en ellos, al anunciar de manera anticipada iniciativas de ley para -según ellos- “derogar” la mal llamada Reforma Educativa; en sus hechos y declaraciones se ve ignorancia, manipulación y mala fe.

¡Aguas maestros de México!, se está fraguando la peor embestida en contra de la educación pública, la puerta estaba abierta para exigirle al gobierno el cumplimiento de lo que se había comprometido con las reformas constitucionales de 2013 y mejorar en todos los sentidos la educación que se imparte en nuestro país, pero una visión obtusa viene en camino y terminará por cerrar esa puerta, cancelando la oportunidad que estaba abierta, el regreso de la corrupción a raudales se ve venir. Esquemas privatizadores de la educación rondan ya el edificio de la Secretaría de Educación Pública, el principal emisario de la iniciativa privada se pasea por todo el país, dándose baños de pueblo en los foros que ha organizado para el contento de su vanidad y la consolidación de su soberbia. (--)

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