/ miércoles 2 de marzo de 2022

La guerra

La invasión de Rusia contra Ucrania ha sido una señal inequívoca de la anulación de la
razón para dar paso a las hostilidades más cruentas que dibujan un escenario sumamente
complicado por todo lo que ello implica, pérdida de vidas, golpe seco y contundente a la
economía, altera la vida cotidiana y amplía la incertidumbre para desenmascarar el horror
en este siglo XXI que ya ha sido marcado por una pandemia global.
Por doquier se escuchan las condenas a la invasión, la guerra es la antítesis de la política, es
retroceder porque toma distancia de lo que llamaríamos civilización para dar paso a un acto
de graves consecuencias. La historia de la humanidad está repleta de conflictos en todo
tiempo y lugar, las guerras han marcado diversos momentos porque han sido constantes
desde etapas muy antiguas, incluso poemas épicos como La Iliada dan cuenta de aquella
confrontación en Asia Menor en la que se involucraban dioses y seres humanos.
Al mirar en retrospectiva lapsos de la historia antigua ubicamos a combatientes como
Alejandro Magno, Julio César, Napoleón Bonaparte, los citados figuran entre los más
destacados estrategas militares aunque cada uno de ellos representan la violencia en
diferentes grados.
Actualmente el fantasma de la guerra recorre los confines del mundo, las alarmas se
encendieron de golpe, los intentos por dirimir el conflicto por canales diplomáticos aún no
registran avances, el pleito es desigual en cuanto a ejércitos y armas, Rusia dirigida por
Vladimir Putin tiene más de 800 mil militares contra los poco más de 120 mil de Ucrania
que dirige Volodmir Zelenski.
Algunos recuerdan a la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas que fuera un
gigantesco país encabezado por Rusia de manera posterior a la revolución de octubre de
1917 que encabezó Lenin, el siglo XX estuvo marcado por la Guerra Fría que prolongara
tensiones por el mundo entre los grandes bloques ideológicos hasta que fue derrumbado el
mítico muro de Berlin, acontecimiento que fue interpretado en su momento como el fin de
la historia.
El conflicto euroasiático está presente, las imágenes que se pueden observar de Ucrania son
devastadoras porque los dramas se multiplican, pérdida de vidas, éxodo que no termina en
una batalla desigual. Se han anunciado diversas medidas en términos de la economía contra
Rusia pero ello no ha significado el final del problema.

Dignatarios de muchos países han exhortado a que el conflicto bélico termine para aplicar
instrumentos de la política diplomática para evitar el crecimiento de la tragedia descomunal
que puede incrementarse.
El acta constitutiva de UNESCO señala que es en la mente de los hombres donde surge la
guerra y es ahí donde deben erigirse los baluartes para la paz, la inmensa mayoría de los
habitantes del planeta no quieren el conflicto armado, optan por la convivencia pacífica, es
decir defienden la vida.
Las guerras son contraproducentes, suelen reflejar injusticias y deshumanización, son la
negación de la razón y representan el horror que siembra miedo, desazón. Son, las guerras
una manera de engendrar caos así como desprecio a los valores más trascendentes y
eminentes.

La invasión de Rusia contra Ucrania ha sido una señal inequívoca de la anulación de la
razón para dar paso a las hostilidades más cruentas que dibujan un escenario sumamente
complicado por todo lo que ello implica, pérdida de vidas, golpe seco y contundente a la
economía, altera la vida cotidiana y amplía la incertidumbre para desenmascarar el horror
en este siglo XXI que ya ha sido marcado por una pandemia global.
Por doquier se escuchan las condenas a la invasión, la guerra es la antítesis de la política, es
retroceder porque toma distancia de lo que llamaríamos civilización para dar paso a un acto
de graves consecuencias. La historia de la humanidad está repleta de conflictos en todo
tiempo y lugar, las guerras han marcado diversos momentos porque han sido constantes
desde etapas muy antiguas, incluso poemas épicos como La Iliada dan cuenta de aquella
confrontación en Asia Menor en la que se involucraban dioses y seres humanos.
Al mirar en retrospectiva lapsos de la historia antigua ubicamos a combatientes como
Alejandro Magno, Julio César, Napoleón Bonaparte, los citados figuran entre los más
destacados estrategas militares aunque cada uno de ellos representan la violencia en
diferentes grados.
Actualmente el fantasma de la guerra recorre los confines del mundo, las alarmas se
encendieron de golpe, los intentos por dirimir el conflicto por canales diplomáticos aún no
registran avances, el pleito es desigual en cuanto a ejércitos y armas, Rusia dirigida por
Vladimir Putin tiene más de 800 mil militares contra los poco más de 120 mil de Ucrania
que dirige Volodmir Zelenski.
Algunos recuerdan a la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas que fuera un
gigantesco país encabezado por Rusia de manera posterior a la revolución de octubre de
1917 que encabezó Lenin, el siglo XX estuvo marcado por la Guerra Fría que prolongara
tensiones por el mundo entre los grandes bloques ideológicos hasta que fue derrumbado el
mítico muro de Berlin, acontecimiento que fue interpretado en su momento como el fin de
la historia.
El conflicto euroasiático está presente, las imágenes que se pueden observar de Ucrania son
devastadoras porque los dramas se multiplican, pérdida de vidas, éxodo que no termina en
una batalla desigual. Se han anunciado diversas medidas en términos de la economía contra
Rusia pero ello no ha significado el final del problema.

Dignatarios de muchos países han exhortado a que el conflicto bélico termine para aplicar
instrumentos de la política diplomática para evitar el crecimiento de la tragedia descomunal
que puede incrementarse.
El acta constitutiva de UNESCO señala que es en la mente de los hombres donde surge la
guerra y es ahí donde deben erigirse los baluartes para la paz, la inmensa mayoría de los
habitantes del planeta no quieren el conflicto armado, optan por la convivencia pacífica, es
decir defienden la vida.
Las guerras son contraproducentes, suelen reflejar injusticias y deshumanización, son la
negación de la razón y representan el horror que siembra miedo, desazón. Son, las guerras
una manera de engendrar caos así como desprecio a los valores más trascendentes y
eminentes.

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