/ viernes 26 de octubre de 2018

LUZ COMPARTIDA

Lenguaje digital

J. Jesús Vázquez Estupiñán

“El gran motor del cambio es la tecnología”

Alvin Toffler

Una institución educativa que hoy no está conectada al mundo, por carecer de Internet que permita a los jóvenes ejercitar y hacer trabajos de investigación, permanece en el pasado.

Sus egresados serán “iletrados de un mundo digital”. Los jóvenes deben vivir la escuela como una experiencia reveladora, que los enlaza, conecta, relaciona y pone en contacto con el mundo contemporáneo. ¿Y de qué forma se construyen esos vínculos y lazos? Con el lenguaje de la modernidad, con el lenguaje del siglo XXI: el lenguaje digital.

Profesores y maestros de zonas rurales o comunidades pequeñas responderían: ¿Cómo lo hago si en mi escuela ni el director tiene computadora? Tenemos que encontrar respuestas y soluciones. Esto plantea la interrogante que hemos escuchado en muchos profesores: ¿Qué hacemos con las computadoras, las tabletas y los celulares en clase? ¿Los deben apagar? ¿Son distractores?

Difícil resulta el ofrecer recetas o soluciones genéricas para todos los modelos, escuelas y sistemas.

Estamos convencidos de que la atmósfera digital educativa contribuye a la formación de los estudiantes en esta nueva ola tecnológica que lo abarca todo. Pero, especialmente, porque incorpora el lenguaje cotidiano con el cual se desenvuelven en su entorno y en su comunidad.

La escuela y la universidad no pueden ser entes separados, distantes y ajenos a lo que viven diariamente los estudiantes, docentes y colaboradores, porque esto provocará desinterés, apatía, falta de atención y finalmente, como los estudios lo demuestran, el flagelo de la deserción.

El eje de este ambiente digital sería la incorporación de esos mecanismos de trabajo grupal, colectivo e individual en clase. Que el profesor sea capaz de construir secuencias didácticas, dinámicas, trabajos de investigación, corroboración y comparación de fuentes con el uso de estos dispositivos. Esta sería la respuesta al acercamiento y construcción de un ambiente digital.

Eso implica encender y utilizar los aparatos en clase. Probablemente no todo el tiempo; tal vez durante algunas sesiones y para determinadas actividades. Después dejarlos de lado para abordar otros elementos del proceso de aprendizaje. Todo está en el profesor, en el modelo educativo y en la forma en que se diseñen las actividades al interior y exterior del salón de clase.

Recordemos que todos estos instrumentos y dispositivos son herramientas que requieren de un contenido.

Octavio Paz nos legó una frase muy ilustrativa al respecto:

“No sé si la modernidad es una bendición, una maldición o las dos cosas. Sé que es un destino: si México quiere ser, tendrá que ser moderno”. (F)

Lenguaje digital

J. Jesús Vázquez Estupiñán

“El gran motor del cambio es la tecnología”

Alvin Toffler

Una institución educativa que hoy no está conectada al mundo, por carecer de Internet que permita a los jóvenes ejercitar y hacer trabajos de investigación, permanece en el pasado.

Sus egresados serán “iletrados de un mundo digital”. Los jóvenes deben vivir la escuela como una experiencia reveladora, que los enlaza, conecta, relaciona y pone en contacto con el mundo contemporáneo. ¿Y de qué forma se construyen esos vínculos y lazos? Con el lenguaje de la modernidad, con el lenguaje del siglo XXI: el lenguaje digital.

Profesores y maestros de zonas rurales o comunidades pequeñas responderían: ¿Cómo lo hago si en mi escuela ni el director tiene computadora? Tenemos que encontrar respuestas y soluciones. Esto plantea la interrogante que hemos escuchado en muchos profesores: ¿Qué hacemos con las computadoras, las tabletas y los celulares en clase? ¿Los deben apagar? ¿Son distractores?

Difícil resulta el ofrecer recetas o soluciones genéricas para todos los modelos, escuelas y sistemas.

Estamos convencidos de que la atmósfera digital educativa contribuye a la formación de los estudiantes en esta nueva ola tecnológica que lo abarca todo. Pero, especialmente, porque incorpora el lenguaje cotidiano con el cual se desenvuelven en su entorno y en su comunidad.

La escuela y la universidad no pueden ser entes separados, distantes y ajenos a lo que viven diariamente los estudiantes, docentes y colaboradores, porque esto provocará desinterés, apatía, falta de atención y finalmente, como los estudios lo demuestran, el flagelo de la deserción.

El eje de este ambiente digital sería la incorporación de esos mecanismos de trabajo grupal, colectivo e individual en clase. Que el profesor sea capaz de construir secuencias didácticas, dinámicas, trabajos de investigación, corroboración y comparación de fuentes con el uso de estos dispositivos. Esta sería la respuesta al acercamiento y construcción de un ambiente digital.

Eso implica encender y utilizar los aparatos en clase. Probablemente no todo el tiempo; tal vez durante algunas sesiones y para determinadas actividades. Después dejarlos de lado para abordar otros elementos del proceso de aprendizaje. Todo está en el profesor, en el modelo educativo y en la forma en que se diseñen las actividades al interior y exterior del salón de clase.

Recordemos que todos estos instrumentos y dispositivos son herramientas que requieren de un contenido.

Octavio Paz nos legó una frase muy ilustrativa al respecto:

“No sé si la modernidad es una bendición, una maldición o las dos cosas. Sé que es un destino: si México quiere ser, tendrá que ser moderno”. (F)

viernes 05 de abril de 2019

LUZ COMPARTIDA

viernes 29 de marzo de 2019

LUZ COMPARTIDA

viernes 22 de marzo de 2019

LUZ COMPARTIDA

viernes 15 de marzo de 2019

LUZ COMPARTIDA

viernes 08 de marzo de 2019

LUZ COMPARTIDA

viernes 01 de marzo de 2019

LUZ COMPARTIDA

lunes 25 de febrero de 2019

LUZ COMPARTIDA

viernes 15 de febrero de 2019

LUZ COMPARTIDA

viernes 08 de febrero de 2019

LUZ COMPARTIDA

viernes 01 de febrero de 2019

LUZ COMPARTIDA

Cargar Más