/ martes 9 de noviembre de 2021

Ocaso perredista

Max Weber señaló que a las organizaciones políticas les marca su origen, esto es una especie de determinismo, así sucedió con el Partido de la Revolución Democrática que envejeció prematuramente y actualmente vive el ocaso tras 32 años desde su fundación luego de haber vivido momentos estelares.

El declive al interior del PRD es más que evidente, la proliferación de corrientes al interior minó la precaria institucionalidad, el caudillismo imperante y lo disímbolo de sus huestes marcaron un escenario complejo en el que parecerá el próximo escenario será su extinción.

Ya hace tiempo el PRD se quedó sin sus principales figuras que fueron motivo de cohesión como Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, dirigente fundador, Andrés Manuel López Obrador se constituyó como el principal activo de Morena; podríamos agregar un amplio directorio. El ocaso al Sol Azteca le llegó, para sobrevivir tuvo que recurrir a una extraña alianza con la derecha representada por el Partido Acción Nacional. Pragmatismo extremo.

Un alto número de la militancia del sol azteca emprendió un éxodo, que aún no concluye, a Moren, los principales líderes morenistas estuvieron antes en el perredismo, incluso el presidente Andrés Manuel López Obrador fue su dirigente en los años noventa.

Los antecedentes del PRD están con el Frente Democrático Nacional y previamente en la Corriente Democrática del Partido Revolucionario Institucional con Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez. Fue una coyuntura política que respondía a su tiempo, se vivía la hegemonía priista y el choque de los denominados tecnócratas con los políticos al interior del priismo fue inevitable.

La proliferación de corrientes internas y el caudillismo fueron algunas de los elementos que impidieron un crecimiento y consolidación del ahora mermado PRD. Fue en su momento la organización partidaria de izquierda más exitosa en términos electorales como lo registró el año de 1997 para ocupar un importante número de escaños y ganar la jefatura de Gobierno de la Ciudad del entonces Distrito Federal con Cuauhtémoc Cárdenas. Andrés Manuel López Obrador dirigía al PRD en ese momento.

Actualmente Morena es el partido de izquierda más exitoso en la arena electoral porque ganó la presidencia de la república y creció en poco tiempo, aunque esta era es la del pragmatismo que hace sucumbir las ideologías.

Con más de tres décadas de su fundación en 1989, el PRD es todo menos aquella organización que encontró fortalezas en sus figuras como Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y Andrés Manuel López Obrador, los tres fueron en su momento dirigentes nacionales del Sol Azteca, ninguno de ellos continúan en dicha formación partidista.

México es otro, ya no existe un sistema monolítico, llegó la alternancia aunque las ideologías no tienen mayor impacto. Las circunstancias de 1989 fueron otras, motivos y praxis varían porque el mundo es otro aunque la lucha por el poder no sufre tantas alteraciones porque la condición humana lo revela.

El PRD es un referente que remite a otra etapa de la historia moderna, si, la de los fraudes electorales y el modelo del partido casi único que fue el PRI, el cual prevaleció la mayor parte del siglo XX, fue una opción válida aunque hoy enfrenta tiempos difíciles que probablemente terminen con la desaparición del sol azteca o en su refundación, es obvio que no goza de cabal salud.

Max Weber señaló que a las organizaciones políticas les marca su origen, esto es una especie de determinismo, así sucedió con el Partido de la Revolución Democrática que envejeció prematuramente y actualmente vive el ocaso tras 32 años desde su fundación luego de haber vivido momentos estelares.

El declive al interior del PRD es más que evidente, la proliferación de corrientes al interior minó la precaria institucionalidad, el caudillismo imperante y lo disímbolo de sus huestes marcaron un escenario complejo en el que parecerá el próximo escenario será su extinción.

Ya hace tiempo el PRD se quedó sin sus principales figuras que fueron motivo de cohesión como Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, dirigente fundador, Andrés Manuel López Obrador se constituyó como el principal activo de Morena; podríamos agregar un amplio directorio. El ocaso al Sol Azteca le llegó, para sobrevivir tuvo que recurrir a una extraña alianza con la derecha representada por el Partido Acción Nacional. Pragmatismo extremo.

Un alto número de la militancia del sol azteca emprendió un éxodo, que aún no concluye, a Moren, los principales líderes morenistas estuvieron antes en el perredismo, incluso el presidente Andrés Manuel López Obrador fue su dirigente en los años noventa.

Los antecedentes del PRD están con el Frente Democrático Nacional y previamente en la Corriente Democrática del Partido Revolucionario Institucional con Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez. Fue una coyuntura política que respondía a su tiempo, se vivía la hegemonía priista y el choque de los denominados tecnócratas con los políticos al interior del priismo fue inevitable.

La proliferación de corrientes internas y el caudillismo fueron algunas de los elementos que impidieron un crecimiento y consolidación del ahora mermado PRD. Fue en su momento la organización partidaria de izquierda más exitosa en términos electorales como lo registró el año de 1997 para ocupar un importante número de escaños y ganar la jefatura de Gobierno de la Ciudad del entonces Distrito Federal con Cuauhtémoc Cárdenas. Andrés Manuel López Obrador dirigía al PRD en ese momento.

Actualmente Morena es el partido de izquierda más exitoso en la arena electoral porque ganó la presidencia de la república y creció en poco tiempo, aunque esta era es la del pragmatismo que hace sucumbir las ideologías.

Con más de tres décadas de su fundación en 1989, el PRD es todo menos aquella organización que encontró fortalezas en sus figuras como Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y Andrés Manuel López Obrador, los tres fueron en su momento dirigentes nacionales del Sol Azteca, ninguno de ellos continúan en dicha formación partidista.

México es otro, ya no existe un sistema monolítico, llegó la alternancia aunque las ideologías no tienen mayor impacto. Las circunstancias de 1989 fueron otras, motivos y praxis varían porque el mundo es otro aunque la lucha por el poder no sufre tantas alteraciones porque la condición humana lo revela.

El PRD es un referente que remite a otra etapa de la historia moderna, si, la de los fraudes electorales y el modelo del partido casi único que fue el PRI, el cual prevaleció la mayor parte del siglo XX, fue una opción válida aunque hoy enfrenta tiempos difíciles que probablemente terminen con la desaparición del sol azteca o en su refundación, es obvio que no goza de cabal salud.

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