/ miércoles 27 de diciembre de 2023

Por cerrar el año en economía, la 4T y la Umsnh

El peso mexicano tiene mucho que celebrar esta Navidad, en la medida que en Estados Unidos se refuerza la expectativa de un giro de su banco central –la Reserva Federal o Fed– hacia recortes de tasas de interés el próximo año.

El viernes prenavideño amanecimos con un precio del dólar por debajo de 17 pesos por primera vez desde finales de agosto pasado.

Aunque con el redondeo de cifras el tipo de cambio cerró la semana en 17 pesos por dólar, en la jornada alcanzó un mínimo de 16.93 unidades.

El peso mexicano mantiene un buen desempeño frente a la divisa estadounidense, que ha mostrado debilidad en los mercados internacionales ante la expectativa de que la Fed recortará su tasa de interés en la primera mitad de 2024.

El peso mexicano sigue la tendencia de las principales monedas emergentes, que le ganaron terreno al dólar.

El peso colombiano fue la moneda emergente más apreciada, pues en la última jornada de la semana ganó 1.1 por ciento frente al dólar, de acuerdo con datos de Bloomberg.

Pero comparado con el cierre de 2022, el peso mexicano acumula una apreciación de 14.8 por ciento y es la segunda divisa más revaluada en 2023 después del peso colombiano, que gana 24.2 por ciento al dólar, según la misma fuente.

La reciente apreciación del peso está ligada al debilitamiento del dólar ante la expectativa no sólo de un menor apretamiento de la postura monetaria de la Fed, sino de recortes a su tasa en los primeros meses del 2024.

La inflación en EU calculada con base en el índice de precios del gasto en consumo personal o PCE, que es la medida preferida de inflación de la Reserva Federal, está dando señales de enfriamiento.

En noviembre registró un incremento de 2.6 por ciento anual, desacelerando desde 2.9 por ciento en octubre y ubicándose en su menor nivel desde febrero de 2021.

Además de que quedó por debajo de las previsiones del mercado, se acerca al objetivo de inflación de 2 por ciento de las autoridades monetarias estadounidenses.

En comparación con octubre anterior, los precios PCE disminuyeron 0.1 por ciento, siendo su primera reducción mensual desde julio de 2022.

Por su parte, el índice subyacente, que excluye los volátiles precios de los alimentos y la energía, se ubicó en 3.2 por ciento anual, por debajo del 3.4 por ciento de octubre y siendo su menor tasa anual desde abril de 2021.

La tasa mensual subyacente fue de 0.1 por ciento, después de una cifra revisada a la baja también de 0.1 por ciento en octubre.

La menor inflación muestra un alivio a las presiones sobre los precios en EU, lo que refuerza el avance en el proceso desinflacionario de la economía estadounidense y, sobre todo, el argumento a favor de recortes a la tasa de interés en los primeros meses del año entrante.

En la medida que esa sea la narrativa en los mercados financieros, habrá razones para esperar que el peso mexicano mantenga un buen desempeño.

En esas condiciones, los riesgos para nuestro tipo de cambio son bajos, cuando menos en la parte inicial de 2024.

Así que va en avance la reestructura en nuestro país en indicadores económicos.

Por otro lado, el cierre del sexenio están en curso, en la conjugación de ambos procesos se juega lo que sigue.

En lo económico y pese a los augurios catastrofistas, la situación pinta bien, mejor de lo previsto. En lo político, hay señales encontradas, a veces absurdas, que nublan el horizonte. En lo social y al margen de algunos programas asistenciales, la inseguridad y la criminalidad marcan la principal deuda del gobierno con la sociedad, un agravio imposible de atemperar llevando a la baja la estadística registrada con sangre o tinta roja.

Cae, pues, el telón del año sin permitir vislumbrar con certeza el cierre del sexenio.

Decisiones internas acertadas e impulsadas por factores externos se combinaron virtuosamente dándole estabilidad y perspectiva a la economía nacional.

Pulcritud y legitimidad

La coordinadora y precandidata del movimiento debería promover una cumbre con los lugartenientes, sobre todo, si considera estar en posibilidad de ganar.

Por lo pronto, los índices de crecimiento, inversión, empleo e inflación, además de la fortaleza del peso desvanecieron los pronósticos que, tras la pandemia, pronosticaban una crisis al final del sexenio. Tanto interesaba a algunos analistas neoliberales generar el discurso de la inviabilidad del proyecto lopezobradorista que negaban al gobierno el conocimiento, la disciplina y las artes necesarias para conducir la economía sin estrellarla.

El ansia por resistir el giro dado y reivindicar el modelo perfilado más de treinta años atrás y mal reajustado en el sexenio anterior, hizo perder objetividad a esos expertos y, aun cuando hoy ya no subrayan el discurso del fracaso económico, dejaron a la oposición embarcada en él. La coalición opositora insiste en negar lo evidente: la economía no va mal. Tal tozudez le impide ajustar la estrategia de campaña y la obliga a adoptar postulados oficiales que abomina, asumiendo sin decirlo su pertinencia.

Sin duda, el gobierno entrante enfrentará desafíos importantes. Los compromisos financieros adquiridos con efecto retardado; el amago a las finanzas subyacente en la situación de Pemex, y la necesidad de emprender una reforma fiscal a fin de sostener los programas sociales sin empeñar la economía. Sí, pero por lo pronto, el cierre de este sexenio en este campo no se advierte complicado.

En el área política se ejecutaron acciones y operaciones prometedoras e inquietantes, generando expectativas y dudas.

La decisión de acabar con el ‘dedazo’ fue a medias. El mandatario nominó participantes, fijó reglas y método de selección e, incluso, recompensas. Y, sí, a través de encuestas se resolvió la candidatura de Morena y sus aliados, pero el concurso no tuvo piso parejo y los estudios de opinión carecieron de la pulcritud necesaria para acreditar el resultado. Aun con sus bemoles, ese procedimiento orilló a la oposición a replicarlo y enriquecerlo con filtros, foros y debates, pero no tuvo un final feliz. Con tal de asegurar la candidatura a Xóchitl Gálvez, se suspendió el ejercicio. Como quiera, en un caso y el otro se ensayó algo distinto.

Asimismo, sin estar en la boleta, Andrés Manuel López Obrador se erigió en el referente de Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez. La primera, intentando estampar sin molestar su sello a la continuidad con cambio. La segunda, haciendo de la ríspida interlocución con López Obrador la palanca para mejorar su nivel de reconocimiento público, hasta recibir la descarga de cualidades negativas que socavó su aspiración presidencial y anuló su posibilidad capitalina. Como añadido, el Ejecutivo ha fijado la agenda de la campaña con el anuncio de reformas constitucionales que hoy dominan el debate, donde el Poder Judicial es la piñata y los órganos autónomos la colación. Ha hecho pues sentir liderazgo y dificultad para apartarse del poder.

Lo delicado, sin embargo, ahí no está. Radica en el conflicto al interior del instituto y el tribunal electoral. Por los indicios, circunstancia acicateada desde el poder oficial y extraoficial. Controlar al árbitro y al juez electoral resulta absurdo si, en verdad, la ventaja de Claudia Sheinbaum en el concurso es de la dimensión que se presume. De ser así, candidata, padrino, movimiento y equipo deberían de interesarse en estabilizar y consolidar al instituto y el tribunal a fin de revestir de legalidad y legitimidad las elecciones.

En este capítulo germina la semilla de la incertidumbre del desenlace de la campaña y el cierre del sexenio. Apartado donde asombra el desinterés de los organismos cívico-políticos afines a la oposición que, a inicios de año, llamaron a defender esas instituciones. No sorprende, en cambio, la indiferencia de las dirigencias partidistas opositoras, ellas están en lo suyo: asegurar su intereses, prerrogativas y mendrugos.

Donde campaña electoral y cierre de gobierno plantean una terrible interrogante es el campo de la inseguridad y la criminalidad.

Ahí, el gobierno no sólo le falló a la sociedad y la dejó encañonada, la agravió con el desdén con que en más de una tragedia revictimizó a las víctimas y lastimó a los familiares. Hay en ello un dolor profundo ante el cual, sorprendente y tristemente, se mostró insensibilidad e indisposición a replantear la estrategia. Al malestar social generado por la actitud oficial se agrega la postura del crimen organizado ante los comicios. Diversificada y expandida su actividad es probable que intente participar con más decisión.

Condecoradas las Fuerzas Armadas con tareas distintas a las de su vocación, en vilo la adscripción de la Guardia Nacional e impune el crimen, a saber, en qué apuros colocará esté último a la campaña y el gobierno.

Cae el telón del año, avanza la campaña y el cierre del sexenio entre luces y sombras, dejando abierta la pregunta: ¿qué sigue?

Finalmente, la Rectora de la UMSNH Dra Yarabí Ávila, sigue a pasos agigantados potencializando las acciones en su administración y es así que hasta en temporada de vacaciones, hace mejoras constantes y edificaciones en los distintos recintos universitarios, sorprendió que el Gobernador de la entidad, declarará que fue una pifia la según no gestión de recursos de la Casa de Hidalgo, pareciera que la sociedad en Michoacán no supiera que empezando por la Rectora, su tesorero y todo su equipo tienen experiencia, realmente la declarativa del mandatario lo único que dejó en claro es una puerta falsa de algún tropiezo que no se quiere asumir en la Secretaría de Finanzas de Luis Navarro, será que anda en campaña y no conviene exponerlo.

Con el anhelo de ser leído por ustedes, dejó hasta aquí mis líneas de análisis.


Licenciado en Derecho por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), Maestro en Docencia en Ciencias Sociales por el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación (IMCED) y Doctor en Derecho por el Instituto de Formación e Investigaciones Jurídicas de Michoacán y la Universidad de Guanajuato. email: hugolex@yahoo.com.mx

El peso mexicano tiene mucho que celebrar esta Navidad, en la medida que en Estados Unidos se refuerza la expectativa de un giro de su banco central –la Reserva Federal o Fed– hacia recortes de tasas de interés el próximo año.

El viernes prenavideño amanecimos con un precio del dólar por debajo de 17 pesos por primera vez desde finales de agosto pasado.

Aunque con el redondeo de cifras el tipo de cambio cerró la semana en 17 pesos por dólar, en la jornada alcanzó un mínimo de 16.93 unidades.

El peso mexicano mantiene un buen desempeño frente a la divisa estadounidense, que ha mostrado debilidad en los mercados internacionales ante la expectativa de que la Fed recortará su tasa de interés en la primera mitad de 2024.

El peso mexicano sigue la tendencia de las principales monedas emergentes, que le ganaron terreno al dólar.

El peso colombiano fue la moneda emergente más apreciada, pues en la última jornada de la semana ganó 1.1 por ciento frente al dólar, de acuerdo con datos de Bloomberg.

Pero comparado con el cierre de 2022, el peso mexicano acumula una apreciación de 14.8 por ciento y es la segunda divisa más revaluada en 2023 después del peso colombiano, que gana 24.2 por ciento al dólar, según la misma fuente.

La reciente apreciación del peso está ligada al debilitamiento del dólar ante la expectativa no sólo de un menor apretamiento de la postura monetaria de la Fed, sino de recortes a su tasa en los primeros meses del 2024.

La inflación en EU calculada con base en el índice de precios del gasto en consumo personal o PCE, que es la medida preferida de inflación de la Reserva Federal, está dando señales de enfriamiento.

En noviembre registró un incremento de 2.6 por ciento anual, desacelerando desde 2.9 por ciento en octubre y ubicándose en su menor nivel desde febrero de 2021.

Además de que quedó por debajo de las previsiones del mercado, se acerca al objetivo de inflación de 2 por ciento de las autoridades monetarias estadounidenses.

En comparación con octubre anterior, los precios PCE disminuyeron 0.1 por ciento, siendo su primera reducción mensual desde julio de 2022.

Por su parte, el índice subyacente, que excluye los volátiles precios de los alimentos y la energía, se ubicó en 3.2 por ciento anual, por debajo del 3.4 por ciento de octubre y siendo su menor tasa anual desde abril de 2021.

La tasa mensual subyacente fue de 0.1 por ciento, después de una cifra revisada a la baja también de 0.1 por ciento en octubre.

La menor inflación muestra un alivio a las presiones sobre los precios en EU, lo que refuerza el avance en el proceso desinflacionario de la economía estadounidense y, sobre todo, el argumento a favor de recortes a la tasa de interés en los primeros meses del año entrante.

En la medida que esa sea la narrativa en los mercados financieros, habrá razones para esperar que el peso mexicano mantenga un buen desempeño.

En esas condiciones, los riesgos para nuestro tipo de cambio son bajos, cuando menos en la parte inicial de 2024.

Así que va en avance la reestructura en nuestro país en indicadores económicos.

Por otro lado, el cierre del sexenio están en curso, en la conjugación de ambos procesos se juega lo que sigue.

En lo económico y pese a los augurios catastrofistas, la situación pinta bien, mejor de lo previsto. En lo político, hay señales encontradas, a veces absurdas, que nublan el horizonte. En lo social y al margen de algunos programas asistenciales, la inseguridad y la criminalidad marcan la principal deuda del gobierno con la sociedad, un agravio imposible de atemperar llevando a la baja la estadística registrada con sangre o tinta roja.

Cae, pues, el telón del año sin permitir vislumbrar con certeza el cierre del sexenio.

Decisiones internas acertadas e impulsadas por factores externos se combinaron virtuosamente dándole estabilidad y perspectiva a la economía nacional.

Pulcritud y legitimidad

La coordinadora y precandidata del movimiento debería promover una cumbre con los lugartenientes, sobre todo, si considera estar en posibilidad de ganar.

Por lo pronto, los índices de crecimiento, inversión, empleo e inflación, además de la fortaleza del peso desvanecieron los pronósticos que, tras la pandemia, pronosticaban una crisis al final del sexenio. Tanto interesaba a algunos analistas neoliberales generar el discurso de la inviabilidad del proyecto lopezobradorista que negaban al gobierno el conocimiento, la disciplina y las artes necesarias para conducir la economía sin estrellarla.

El ansia por resistir el giro dado y reivindicar el modelo perfilado más de treinta años atrás y mal reajustado en el sexenio anterior, hizo perder objetividad a esos expertos y, aun cuando hoy ya no subrayan el discurso del fracaso económico, dejaron a la oposición embarcada en él. La coalición opositora insiste en negar lo evidente: la economía no va mal. Tal tozudez le impide ajustar la estrategia de campaña y la obliga a adoptar postulados oficiales que abomina, asumiendo sin decirlo su pertinencia.

Sin duda, el gobierno entrante enfrentará desafíos importantes. Los compromisos financieros adquiridos con efecto retardado; el amago a las finanzas subyacente en la situación de Pemex, y la necesidad de emprender una reforma fiscal a fin de sostener los programas sociales sin empeñar la economía. Sí, pero por lo pronto, el cierre de este sexenio en este campo no se advierte complicado.

En el área política se ejecutaron acciones y operaciones prometedoras e inquietantes, generando expectativas y dudas.

La decisión de acabar con el ‘dedazo’ fue a medias. El mandatario nominó participantes, fijó reglas y método de selección e, incluso, recompensas. Y, sí, a través de encuestas se resolvió la candidatura de Morena y sus aliados, pero el concurso no tuvo piso parejo y los estudios de opinión carecieron de la pulcritud necesaria para acreditar el resultado. Aun con sus bemoles, ese procedimiento orilló a la oposición a replicarlo y enriquecerlo con filtros, foros y debates, pero no tuvo un final feliz. Con tal de asegurar la candidatura a Xóchitl Gálvez, se suspendió el ejercicio. Como quiera, en un caso y el otro se ensayó algo distinto.

Asimismo, sin estar en la boleta, Andrés Manuel López Obrador se erigió en el referente de Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez. La primera, intentando estampar sin molestar su sello a la continuidad con cambio. La segunda, haciendo de la ríspida interlocución con López Obrador la palanca para mejorar su nivel de reconocimiento público, hasta recibir la descarga de cualidades negativas que socavó su aspiración presidencial y anuló su posibilidad capitalina. Como añadido, el Ejecutivo ha fijado la agenda de la campaña con el anuncio de reformas constitucionales que hoy dominan el debate, donde el Poder Judicial es la piñata y los órganos autónomos la colación. Ha hecho pues sentir liderazgo y dificultad para apartarse del poder.

Lo delicado, sin embargo, ahí no está. Radica en el conflicto al interior del instituto y el tribunal electoral. Por los indicios, circunstancia acicateada desde el poder oficial y extraoficial. Controlar al árbitro y al juez electoral resulta absurdo si, en verdad, la ventaja de Claudia Sheinbaum en el concurso es de la dimensión que se presume. De ser así, candidata, padrino, movimiento y equipo deberían de interesarse en estabilizar y consolidar al instituto y el tribunal a fin de revestir de legalidad y legitimidad las elecciones.

En este capítulo germina la semilla de la incertidumbre del desenlace de la campaña y el cierre del sexenio. Apartado donde asombra el desinterés de los organismos cívico-políticos afines a la oposición que, a inicios de año, llamaron a defender esas instituciones. No sorprende, en cambio, la indiferencia de las dirigencias partidistas opositoras, ellas están en lo suyo: asegurar su intereses, prerrogativas y mendrugos.

Donde campaña electoral y cierre de gobierno plantean una terrible interrogante es el campo de la inseguridad y la criminalidad.

Ahí, el gobierno no sólo le falló a la sociedad y la dejó encañonada, la agravió con el desdén con que en más de una tragedia revictimizó a las víctimas y lastimó a los familiares. Hay en ello un dolor profundo ante el cual, sorprendente y tristemente, se mostró insensibilidad e indisposición a replantear la estrategia. Al malestar social generado por la actitud oficial se agrega la postura del crimen organizado ante los comicios. Diversificada y expandida su actividad es probable que intente participar con más decisión.

Condecoradas las Fuerzas Armadas con tareas distintas a las de su vocación, en vilo la adscripción de la Guardia Nacional e impune el crimen, a saber, en qué apuros colocará esté último a la campaña y el gobierno.

Cae el telón del año, avanza la campaña y el cierre del sexenio entre luces y sombras, dejando abierta la pregunta: ¿qué sigue?

Finalmente, la Rectora de la UMSNH Dra Yarabí Ávila, sigue a pasos agigantados potencializando las acciones en su administración y es así que hasta en temporada de vacaciones, hace mejoras constantes y edificaciones en los distintos recintos universitarios, sorprendió que el Gobernador de la entidad, declarará que fue una pifia la según no gestión de recursos de la Casa de Hidalgo, pareciera que la sociedad en Michoacán no supiera que empezando por la Rectora, su tesorero y todo su equipo tienen experiencia, realmente la declarativa del mandatario lo único que dejó en claro es una puerta falsa de algún tropiezo que no se quiere asumir en la Secretaría de Finanzas de Luis Navarro, será que anda en campaña y no conviene exponerlo.

Con el anhelo de ser leído por ustedes, dejó hasta aquí mis líneas de análisis.


Licenciado en Derecho por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), Maestro en Docencia en Ciencias Sociales por el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación (IMCED) y Doctor en Derecho por el Instituto de Formación e Investigaciones Jurídicas de Michoacán y la Universidad de Guanajuato. email: hugolex@yahoo.com.mx