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Con educación se combate la violencia

  • Carlos Ceja Silva

En un país sudamericano (Colombia) se implementó un programa denominado Pisotón, que ofrece testimonios hacia el cambio de vida desde niños, los que se involucraron en su implementación y obtuvieron su reconocimiento, pensando a futuro, adelantando la llegada en su tiempo de diplomas de bachillerato, otros obtendrán el de universidad, atendiendo y creyendo en la iniciativa que mediante la educación y el desarrollo humano facilitan a partir de técnicas de cuentos, psicodramas, juegos y relato vivencial la expresión de sentimientos, el conocimiento de sí mismos y el manejo adecuado de conflictos en el niño y su familia, con el fin de propiciar la maduración emocional y la resolución de procesos individuales y familiares en situaciones adversas con las que suelen convivir los niños.

A este programa lo valoraron como una manera muy sencilla de conocer que hay otras cosas más allá de los hábitos del barrio, vecindario o colonia, como el consumo de drogas que no permite que como personas sobresalgan en la vida, revalorando que la educación es la única manera de combatir la violencia desde la base, esa es la interpretación sencilla.

Tratando el tema de la violencia, ésta no es casual, siempre hay algo que la produce, tomando en cuenta a la violencia como enfermedad social, asigna como causas del deterioro físico a que los adultos no han sabido trasmitir valores a los jóvenes. “Como ejemplo, el darle a los hijos lo último de la tecnología, aunque se carezca de recursos económicos para ello, refleja la vorágine consumista en la que vivimos, en el futuro la tarjeta de crédito será un símbolo de decadencia”, Daniel Gallegos Troyo.

Reconociendo que muchos de los cambios son irreversibles, como el avance tecnológico, con el inconveniente de que los jóvenes ya no se relacionan personalmente, pues pasan horas pegados a la pantalla de la computadora o del teléfono inteligente, “viviendo un mundo irreal, y se están perdiendo lo maravilloso de poder comunicarse con la otra persona mirándolo a los ojos”, Gallegos Troyo.

Como consecuencia del análisis del tema, lo único que nos puede salvar de la violencia es la educación, la formación en valores evocando los recuerdos de hace muchos años, cuando estudiamos primaria, secundaria, preparatoria y universidad; la confianza, el respeto y el cariño que sentíamos por nuestros maestros y maestras, contrasta con el temor que se experimenta hoy día, que todo se intenta resolver con demandas y las publicaciones tendenciosas en redes sociales.

La violencia en los jóvenes, es resultado del hastío que experimentan ante la actitud asumida por los viejos, pero los niños son el futuro de este mundo, esto va a depender de cómo se les forme, con la influencia imprescindible de sus buenos maestros.

Todavía hay posibilidad de que nuestro país se supere y para ello es necesaria la educación, porque el ser humano debe tener valores y sentir amor y compasión por los demás; en la actualidad, las personas se han acostumbrado a que se le dé todo por Internet o por el cine, sin la posibilidad de poder imaginar, pues están viendo lo que otros imaginaron por ellos.

Al respecto, dice el guitarrista Carlos Santana: “La educación en todo el mundo, la invertimos en gente joven para acabar con la violencia y la brutalidad, y dejar de pensar como bestias, si invertimos más en educar a la gente joven se acaba la violencia, cuando educamos a una persona podemos enseñar a dar valor a él mismo y a otras personas, en este mundo hay dos cosas: amor y miedo”.

Si estamos viviendo con una violencia incontrolada, a mediano y largo plazo, la educación será la solución para éste y muchos problemas. (–)