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¿Cuál ley?

  • Alejandra Pimentel

 

En un mundo con enormes desafíos, donde las crisis, la violencia, la insensatez, el desenfreno, la ignorancia, la incertidumbre, la desesperación, y tantas otras cosas se dejan ver en las naciones, se vuelve imperante girar la cabeza para tomar las enseñanzas atesoradas a través de la historia.

El ser humano necesita volver a los imperantes morales que nos transmiten entendimiento de las realidades que confrontamos. El libro de los Proverbios que encontramos en el documento bíblico contiene gran cantidad de enseñanzas recopiladas, contenidas de manera sencilla para que toda persona con una mente dispuesta para obtener buen juicio pueda adquirirlo.

Uno de estos proverbios dice:

Donde no hay dirección divina, no hay orden, ¡feliz el pueblo que cumple la ley de Dios!”

(Proverbios 29:18).

¿Alguna vez te has preguntado por qué cíclicamente las naciones se desploman, muy a pesar de que el deseo del hombre en los sistemas sociales que construye tiene como miras la felicidad y el progreso?

La historia tiene mucho qué revelarnos en respuesta a esta pregunta; nos revela cómo el ser humano intenta establecer sus propias normas para ordenar sus sociedades, las cuales llegan a reglamentar cada aspecto de la vida humana y terminan asfixiando la libertad y el progreso.

Éste es el resultado cuando el hombre hace a un lado la ley moral de Dios, termina poniéndose en lugar de Dios y, sobre su limitada naturaleza y entendimiento humano, crea leyes que degeneran en volúmenes de leyes que no logran otorgarle la felicidad que busca, por eso constantemente se cambian, se anexan y se quitan leyes conforme a los intereses de la élite gobernante, y es un cuento de nunca acabar.

Tan sólo en México, me pregunto si los abogados pueden decir con exactitud el número total de leyes que rigen actualmente en todo el país, estados y municipios, y también nos haría bien preguntarnos si estás leyes nos han brindado la paz, la felicidad y la prosperidad que buscamos.

México nunca ha conocido, ni mucho menos experimentado, la ley moral de Dios; sin embargo, deberíamos considerar la influencia que esta ley ha tenido en el desarrollo de Occidente, pues sin esta ley Occidente jamás se habría desarrollado de la manera como lo conocemos, y aún tendríamos en su gran mayoría las clásicas monarquías, esto por mencionar un ejemplo.

Otro ejemplo es que en ninguna cultura las personas expresan contentamiento cuando les roban, les mienten o cuando atentan contra sus vidas, pues son máximas morales establecidas en la ley de Dios para toda nación y raza. Aún la perspectiva humanista secular que domina en la actualidad ha tenido que tomar prestadas estas máximas morales que encontramos en la Biblia.

Esta verdad es la que nos recuerda el proverbio antes mencionado, pues es imposible que pueda haber orden si se desecha la ley moral de Dios, la cual rige el universo que Él mismo creó; el hombre podrá ignorarla, rechazarla o llamarla retrógrada o arcaica, pero la realidad es que las leyes que el hombre establece para sus sociedades haciendo a un lado la normatividad de Dios, si en verdad fueran capaces de darnos la solución, desde hace siglos ya habrían hecho de este mundo una maravilla, lo cual está lejos de ser una realidad.

¿Cuánto desorden más será capaz de soportar el ser humano para abrir su mente y comprender que el cumplimiento de la ley moral de Dios es la clave para alcanzar su desarrollo y felicidad?

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Artículo escrito por: Alejandra Pimentel Sánchez. Licenciada en Ciencias de la Familia.