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H + M. Equidad a la par

  • Adriana Mier y Teràn

Sintagmas

“Un feminista es cualquiera que reconozca la igualdad y plena humanidad en mujeres y hombres”
Gloria Steinem

Ha transcurrido más de una centuria desde las primeras movilizaciones encabezadas por grupos de mujeres socialistas que marcharon en favor de la dignificación de su valía, con el fin de ser reconocidas como ciudadanas, ante una sociedad netamente masculinizada que acotaba el quehacer femenino a la esfera doméstica.

Lo cual quedó plasmado en las crónicas postmodernas a través de robustas movilizaciones encabezadas por mujeres organizadas, quienes levantaron su voz al unísono; cimbrando el asfalto con pasos firmes hacia las postrimerías del feminismo contemporáneo. Cuya premisa, se enfocó en la dignificación de las mujeres, como seres humanos, no diferenciados, capaces de ejercer a plenitud sus derechos y garantías individuales.

Desde entonces, la lucha por la equidad ha representado un bastión persistente en la construcción de sociedades democráticas. Empero, aún subsisten idearios anquilosados referentes a la concepción del rol de géneros.

Actualmente resulta común escuchar testimonios sobre mujeres que se debaten entre dobles y hasta triple jornadas, tratando de ganar tiempo al cronómetro con afán de resolver necesidades económicas, crianza de sus hijos y afianzar un patrimonio que les asegure una vejez digna.

Aunado al resquebrajamiento de paradigmas que impiden la plena equidad del sector femenino. Instando por el reconocimiento del sector masculino exaltando la conciencia efectiva relativa a la conciliación familiar, laboral y social.

Por ello, resulta menester la implicación y compromiso de los varones. A efecto de consolidar la tan ansiada igualdad sustantiva, que resulte en escenarios que ponderen el valor nominal entre lo masculino y femenino. Lo cual conlleva a establecer derechos de titularidad indistinta. Con objeto de erradicar los prejuicios de género. Así como una labor bilateral que involucre a las instituciones y ciudadanía.

Pilares que consolidarán la paridad, al resaltar las fortalezas humanas sobre las diferencias fenotípicas. Permitiendo a las generaciones actuales y venideras confluir en armonía hacia sociedades democráticas. Donde hombres y mujeres reconozcan la equidad a la par, como seres humanos con taxonomías contrastantes y complementarias. Cuyas diferencias permitirán robustecer el tejido social, al difuminar constructos que los confronten o limiten. (L)