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La comisión ejecutiva

  • Daniel Ambriz Méndoza

La comisión ejecutiva es una figura de orden estatutaria facultada por los órganos de gobierno del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, utilizada por lo general para recobrar la vida institucional en las secciones sindicales del país donde por alguna razón el orden sindical se ha trastocado, poniendo en riesgo la representación seccional y con ello la certeza laboral de los trabajadores de la educación.

Comisiones ejecutivas han existido en varias secciones sindicales del país y han obedecido a diversas circunstancias, en Michoacán ya se tiene memoria de la existencia de una al finalizar la década de los 80, la cual respondió a la necesidad de restablecer el orden sindical de ese tiempo, si lo logró o no, depende de la óptica de cada uno de los actores que participaron en su momento, lo importante que hay que resaltar de ese periodo es que dicha comisión ejecutiva llenó temporalmente el vacío de representación sindical que en ese momento existía y de ahí para acá, en Michoacán hemos padecido las etapas más cruentas de enfrentamiento y persecución sindical por parte de quienes se adueñaron de la “democracia” queriendo edificar sobre cenizas una “nueva visión” de hacer sindicalismo, resultando a la postre peor el remedio que la enfermedad.

En el afán de “dizque” buscar la democracia sindical, en Michoacán hemos padecido de los peores males, nos ha tocado navegar siempre en aguas turbulentas, hemos ensayado de todo, pero la división magisterial no sólo se ha acentuado, también se ha multiplicado, dañando con esto la imagen social del maestro, ocupando los últimos lugares en aprovechamiento escolar, incrementando la educación privada en perjuicio de la economía familiar y de nuestro propio empleo, ocupando los últimos lugares en la tabla de prestaciones económicas, sociales y culturales del país; violentando los derechos laborales de los trabajadores, pisoteando el derecho de los niños a recibir educación de calidad con equidad y afectando el derecho de terceros al libre tránsito, entre otras linduras. Los maestros michoacanos no podemos seguir por ese sendero.

El pasado 22 de noviembre del 2017, rindió protesta una nueva comisión ejecutiva, pero ahora en funciones de Comité Ejecutivo Seccional, de composición política plural e integrada en su cuerpo por trabajadores de la educación michoacanos, encabezada para efectos de gobernabilidad por el profesor Héctor Astudillo García, quien venía haciendo las funciones de delegado especial del CEN del SNTE en la Sección XVIII. Dicha comisión ejecutiva es de carácter transitorio, durará en el cargo el tiempo que se lleve generar condiciones para realizar el XV Congreso Seccional Extraordinario de renovación sindical, que fue suspendido por la falta de garantías para poderse desarrollar salvaguardando la integridad física de quienes participarían en el mismo.

El SNTE da una muestra más de su apertura política, el SNTE es una institución que trasciende a las personas, no es propiedad de nadie en particular, pero eso sí, quienes participen en sus filas y compartan su proyecto tienen que apegarse a sus estatutos, a sus principios, a su programa de acción y a su código de ética, si alguien que regresa, un día actuó de manera contraria, a partir de su reingreso tendrá que ceñirse a los preceptos legales que han hecho del SNTE la organización sindical que ha dado certidumbre laboral a sus agremiados y contribuido a la gobernabilidad política en nuestro país.

Debe quedar claro que no se ha entregado el SNTE a nadie en particular, el SNTE es de todos sus agremiados, lo que se ha hecho es abrir una ventana de oportunidad para que todos los trabajadores de la educación convivamos de manera unitaria y plural en un mismo equipo sindical e ir desterrando esa división entre los trabajadores de la educación que tanto daño nos ha ocasionado, sé que no será fácil, hay factores y actores tanto internos como externos que se oponen porque han hecho de la división magisterial su forma de vida y un mecanismo efectivo de control.

Quienes se atrevan a dar el paso serán bienvenidos, quienes no, un día, el tiempo y la necesidad de protección de sus derechos laborales y su afán de superación profesional los obligarán a caminar en dirección distinta. El secreto es esperar. (–)