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La familia es trascendental (parte VIII)

  • Alejandra Pimentel Sánchez

Concluimos la séptima parte con las preguntas, ¿con qué parámetro educaremos a los hijos? si las diferentes corrientes de pensamiento de la psicología, o ciencia de la conducta humana no se ponen de acuerdo, ¿quién es la autoridad moral en la que podremos creer y confiar?

Esto es una realidad cuando vemos que el relativismo moral que predomina hoy en día no se basa en normas claras y confiables, ya que su parámetro de juicio  continuamente cambia para cada individuo, resultando confuso para los padres cómo educar a sus hijos y llevando a los padres a enseñarles a sus hijos que lo único seguro en esta vida es el cambio, pero esta mentalidad de que lo único seguro es el cambio sólo genera gran estrés y desesperanza.

Pero esto no tiene por qué continuar así, pues existe la ética que brota del documento bíblico, la cual no cambia porque no tiene necesidad de hacerlo, ya que es la única que ha ofrecido verdadera formación en las virtudes a través de la historia, como se puede verificar en la fundación de los Estados Unidos de Norteamérica; menciono este ejemplo no porque alabe a esta nación, sino porque es la evidencia histórica más cercana que se tiene de cómo les funcionó a ellos esta ética mientras la mantuvieron viva en el desarrollo de su nación, la cual ha sido completamente desconocida para Latinoamérica.

El historiador francés Alexis de Tocqueville llegó a Estados Unidos en 1831 para estudiar sus prisiones, pero terminó documentando casi todas las facetas de la vida estadounidense, él quería saber por qué Estados Unidos había superado a Europa como la potencia política y económica del mundo y llegó a la conclusión de que la respuesta estaba precisamente en la moral que se formaba en la familia y era consolidada por la iglesia, esta moral es la ética bíblica (1).

Este historiador escribió: “Nunca ha habido sociedades libres sin moral, y… es la mujer la que moldea la moral.” Él se dio cuenta, al observar la vida de esta nación, que la raíz de su grandeza radicaba en la ética bíblica que se inculcaba en los hogares, donde las mujeres desempeñaban un papel medular al asumir la responsabilidad de sus hogares y permitían que sus esposos cumplieran con sus roles como proveedores y protectores y ambos, madre y padre, trabajaban para lograr un objetivo común: Fortalecer a la familia (bis).

Prosperidad y desarrollo fue lo que produjo la ética bíblica a Estados Unidos, y lo opuesto cuando comenzaron a abandonarla como les sucede en la actualidad. Esto da gran seguridad de que esta ética es totalmente confiable hoy en día, como lo fue para aquella generación, confiable para construir y reconstruir el matrimonio, educar y reeducar a los hijos, construir y reconstruir la familia; para desarrollarnos como personas de virtudes y abandonar la actitud cómoda, pues éste es el  tiempo de que las personas valientes sean agentes del cambio cultural que se requiere en este paísy que la siguiente cita lo expresa bastante bien: “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país.” –J. F. Kennedy.

En la siguiente parte se presentará un plan de acción para llevar a cabo esta tarea. Muchas gracias por tu paciencia, tu interés y tu tiempo para seguir esta serie. (–)

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Referencias: 1) Tomado del sitio: http://www.legadocultural.org/resources/editorials/476504823.html