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Pod ¿La vaina? Primera parte

  • Estefania Riveros Figueroa

Estefanía Riveros Figueroa

 

¡Eureka! gritó Arquímedes, tras sumergirse en la bañera y corrió desnudo emocionado por haber encontrado la solución al problema. Lo que sucedió fue que el gobernador de Siracusa le había solicitado al famoso matemático que demostrara que la corona que le regalaron y que decían ser de oro macizo, lo fuera en realidad, ante lo cual, Arquímedes intrigado trató de dar solución.

La regla es que no podía fundir la corona, pero debía encontrar la manera de averiguar si era realmente de oro puro o se había aliado con otros metales. Arquímedes encontró la solución, por lo que hoy llamamos “insight” a ese momento fugaz de inspiración que nos ilumina y nos da la respuesta a un problema que nos trae en jaque y lo descubrió cuando entró en una bañera, pues notó que su cuerpo desplazó el agua a su alrededor, lo cual probaba el principio de Arquímedes: “Todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso de fluido desalojado”. Si la corona realmente era de oro puro, pesaría tal cual lo que desplazó de agua, pero si no lo era, habría una diferencia comprobable en el volumen de agua desplazada. Al final resultó que el “orfebre” era un mentirosillo porque no era sólo de oro.

En la actualidad, muchos problemas nos impiden encontrar solución al menos a uno de ellos y las técnicas de relajación están en boca de todos, porque vivir estresados como dicen los colombianos “es una vaina”, expresión para referirse a lo que es problemático, molesto, engorroso. Vivir en tiempos de estrés e incertidumbre es un tema constante que los medios de comunicación nos presentan día con día, a la vez que el medio nos exige estar en un estado perpetuo de creatividad y adaptación a lo nuevo, respuesta rápida ante la adversidad y lo inesperado, estar a la defensiva constantemente, pero la pregunta es ¿puede alguien cansado mentalmente, encontrar soluciones creativas ante tanto problema y desgano?

Las redes sociales siempre anuncian técnicas nuevas, mercancía como difusores de aromaterapia, cursos de yoga, masajes para hacer en casa, puntos de acupresión, aplicaciones móviles para inducir el sueño por medio de sonidos o historias contadas muy, muy, muy lento; las revistas hablan de tener “un spa en casa” o promocionan los destinos turísticos ecológicos como la alternativa favorita para desconectarse del bullicio citadino y relajarse en contacto con la naturaleza.

El mercado del “bien estar” abunda en nuestra retroalimentación diaria y frases mercadológicas como “tómate un respiro” o “date tus cinco minutitos comiendo equis chocolate” (que por cierto aplica para liberar endorfinas y sentirse bien de un subidón), aumenta la tendencia de detenerse, descansar, respirar cuando parece que hoy el tiempo no alcanza ni para eso.

Pero las técnicas de meditación son no solamente una corriente mercadológica para vender cursos zen o alineación de chakras al por mayor, sino en cierto modo una búsqueda genuina por encontrar la solución al estrés que aqueja a la sociedad de nuestros tiempos. La búsqueda por un estilo de vida más saludable está expandiéndose no solamente al ramo de una alimentación equilibrada si no también, hacia una salud mental, como el objetivo de varias personas alrededor del mundo.

Para tal fin, recurren a tratamientos détox (desintoxicantes) con dietas, rutinas de ejercicio personalizadas, incluso confinamiento social para dejar de lado el uso excesivo del celular y estar un tiempo a solas como un escape de la vorágine social. Este tipo de técnicas, muy populares entre los famosos que suelen frecuentar spas de lujo con tecnología de punta para recrear ambientes propicios a la meditación, es el punto de partida de la siguiente paradoja: el abuso de la tecnología frenado por medio de… tecnología.

La nueva tendencia herencia de los spas de lujo para comercializarse en los hogares, es el de los pods (vainas) que no son otra cosa más que cabinas oscuras y redondas en cuyo interior hay una pequeña piscina con agua salada. Una especie de catarinas gigantes en las que uno se encierra para descansar (…) El objetivo es que el usuario se sumerja en dicha piscina en la cual flotará completamente, al tiempo que se aísla de los sonidos exteriores y se sumerge literalmente en sus pensamientos. Continuará. (A)