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Primero el carácter

  • Alejandra Pimentel

Dice una frase

“La sociedad… debe reposar sobre principios inmutables”

Montesquieu, El espíritu de las leyes, 1748.

Esto es verdad, y uno de estos principios inmutables es el carácter, que en griego es una palabra que significa “grabar”. Las personas tenemos la facultad de grabar lo malo o lo bueno a nuestro carácter, así que podemos hablar de dos clases de carácter: Mal carácter y buen carácter.

Aunque al hablar de principios inmutables sobre los que debería reposar la sociedad, es obvio que debería ser sobre el buen carácter. El buen carácter se refiere a grabar aquellas cualidades buenas, que son apreciadas y respetadas (1).

Tanto el mal carácter como el buen carácter tienen un mismo punto de partida, y Samuel Smiles lo explica muy bien: “Siembra un pensamiento, y cosecharás un acto; siembra un acto, y cosecharás un hábito; siembra un hábito, y cosecharás carácter; siembra carácter, y cosecharás un destino.” Así que el punto de partida son los pensamientos que sembramos en nuestra mente.

En una gran mayoría, ¿cuál de las dos clases de carácter que estamos mencionando consideras que se está cultivando en este país? Para obtener la respuesta sólo hace falta ver el destino moral al que nos estamos dirigiendo. Aunque es una verdad que llega a molestar a muchos, la dirección de este país la lleva en un porcentaje más alto el pueblo, más que sus gobernantes, porque finalmente es el carácter de un pueblo el que termina produciendo y eligiendo el tipo de gobierno y quien los gobernará.

El siguiente proverbio lo explica muy bien: “Si hay rectitud en el corazón, habrá belleza en el carácter. Si hay belleza en el carácter, habrá armonía en el hogar. Si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación”. Ahora, invirtamos este mismo proverbio: “Si hay maldad en el corazón, habrá fealdad en el carácter. Si hay fealdad en el carácter, habrá tensión y discordia en el hogar. Si hay discordia en el hogar, habrá desorden en la nación”. ¿Cuál de estos dos panoramas describe mejor a este país? Si no nos gusta la clara respuesta a esta pregunta, ¿cuál debe ser nuestro punto de partida para mejorar como país?

Necesitamos una base para el cambio hacia el buen carácter, y Noah Webster registró lo siguiente:

“La Biblia es la causa moral principal de todo lo que es bueno, y la mejor correctora de todo lo que es malo en la sociedad humana; el mejor libro para regular los asuntos temporales de los hombres, y el único libro que puede servir como guía infalible para la felicidad futura… Es en extremo importante para nuestra nación, desde un punto de vista político y religioso, que toda autoridad e influencia sea otorgada a las Escrituras, porque ellas proporcionan los mejores principios de la libertad civil y el apoyo más efectivo al gobierno republicano. Los principios de la libertad genuina y de las leyes y las administraciones sabias deben extraerse de la Biblia y estar sostenidos de su autoridad. Por tanto, el hombre que debilite o destruya la divina autoridad de ese Libro podrá ser cómplice de todos los desórdenes públicos que la sociedad está destinada a padecer.”

Este hombre, Noah W., reconocido como el padre de la educación norteamericana, sabía de lo que hablaba, pues estaba haciendo referencia al fundamento bíblico de su país (Estados Unidos), el cual dio los valores morales al carácter de su gente, que fue lo que les dio el soporte por más de tres siglos, mientras así lo mantuvieron, para que esa nación se desarrollara como lo hizo ¿México querrá considerar la veracidad de este hecho, o seguirá dando tumbos en su búsqueda de soluciones? (H)

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Artículo escrito por: Alejandra Pimentel Sánchez. Licenciada en Ciencias de la Familia.

Referencias:

(1) Diccionario Webster, 1828