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Torre de Babel

  • Gerardo Rodríguez

 

“Felicidades a quienes son madres, en especial a ti, que me diste la vida”

 

En medio de la vorágine de las campañas por alcanzar la Presidencia de la República, bien vale la pena tomar un respiro de las descalificaciones, agresiones, insultos y mentiras con las que algunos candidatos muestran su proclividad a la neobarbarie en medio de la rivalidad democrática, amén la incitación a la violencia de algunos pseudoinformadores que publican opiniones en medios y Redes…

Y cómo todos tenemos una madre, que honramos y celebramos. Tras la festividad, la reflexión: El Día de la Madre es el momento para pensar en sus legados, personal y social, que las madres y las abuelas pasan a la siguiente generación. Ellas se encargan de mantener lazos familiares y los valores que tejen empatía y respeto.

Algunos piensan que la celebración se ha desarrollado como un día comercial para vender mercancías, como tarjetas, flores y chocolates; también hay quienes celebran el papel doméstico de las madres, en el hogar y en la familia. Si bien en parte es cierto, ninguna de estas percepciones es completa ni precisa.

La importancia de la historia del Día de la Madre reside en que significa honrar redes más amplias, ligas sociales e intereses de las mujeres; definitivamente, es un día pleno de compromiso en el nivel político y social.

Cabe señalar que desde los inicios de la civilización occidental, en la antigua Grecia, se honraba a Rhea, la madre de los dioses; los romanos tuvieron a su Magna Máter, y cada año la celebraban en el Festival de Hilaria… La historia moderna del Día de la Madre inicia con el movimiento de paz con motivo de la Guerra Civil de los Estados Unidos de América, enarbolada por Julia Ward Howe, que si bien no alcanzó gran aceptación, contribuyó a la gran causa de la paz, a través de la Asociación de Mujeres por la Paz Internacional.

La celebración oficial del Día de la Madre se acredita a la activista estadounidense Anna Jarvis; ella imaginó el gobierno como una ampliación de la casa, y usó sus habilidades para ayudar en la tarea. Fue a partir de la definición de maternidad que la mujer alcanzó responsabilidad moral, más allá de su propia casa. Así, las mujeres participaron en el fortalecimiento de los derechos civiles y del estado de bienestar, de tal suerte que empezaron un tránsito en la lucha en favor de diversos grupos de personas, otras incursionaron en la academia y en la ciencia, y otras más presionaron por el derecho a votar.

Si lo vemos en perspectiva, la institucionalización del Día de la Madre significa el punto de partida -incluido el monumento de la calle de Villalongín en la Ciudad de México- en la dignificación de los derechos de la madre, como piedra angular de la familia y de la nación. De forma concomitante, se honra la compasión, la paz y la reconciliación que van de la mano con la acción social, que en su momento el IMSS hizo suyo, en el logotipo de la institución.

Hoy la madre mexicana tiene frente a sí la responsabilidad de guiar en la formación de ciudadanos de pensamiento libre; la madre sabe que se vive a favor de causas y no contra personas.

Las madres de México no pueden dejarse engañar por quienes olvidan hasta lo más simple y ocultan convenientemente sus filiaciones maestras, o por quienes sin experiencia de gobierno y con dudosa reputación las quieren sorprender con mentiras y mezquindad; las madres mexicanas quieren que sus hijos salgan nuevamente a las calles, aquellas niñas de los 70 y 80 quieren que sus hijos gocen la paz y seguridad que se vivía en aquella época… Y si eso significa una vuelta al pasado, seguramente la nostalgia y la alegría serán el mejor regalo, acompañado de un voto informado para quien tiene un proyecto de nación, tomando en cuenta las necesidades del presente, que incluya la alegría y el nacionalismo, que tanta paz y seguridad nos brindó. (F)