imagotipo

¿Un Futuro Seguro?

  • John Spyker

 

Un conocido político norteamericano dijo esta semana “es posible que Trump provoque la tercera guerra mundial”. Lo cierto es que, con todas las sorpresas de catástrofes naturales, con los actos trágicos de violencia que estamos viviendo en los últimos meses y con el movimiento de una nueva política de independientes, provocado por la fatiga del pueblo con el partidismo y el “status quo”, la mayoría de las personas se encuentra con la ineludible duda, ¿qué nos esperará en las semanas y meses que vienen? ¿Cuál será el futuro de nosotros y nuestros seres queridos? ¿Será posible que estamos cerca del fin de las cosas como las hemos conocido? ¿En qué mundo vivirán nuestros hijos y nietos de aquí a unos cuantos años, si es que aún haya vida en la Tierra?

La verdad es que nuestro sentir de comodidad, seguridad y paz cada vez se ha debilitado más. Hemos creído a los expertos cuando nos han dicho que algo se construyó para resistir terremotos o inundaciones y que estamos preparados para los desastres, pero cuando ha llegado el día de la prueba máxima, hemos visto que no era así. Hemos confiado en nuevos gobernantes creyendo que quizá, ahora sí, veremos a auténticos servidores públicos con vocación y pasión para cambiar y mejorar nuestras condiciones de vida y corregir los innegables vicios que nos han paralizado durante tanto tiempo, y tristemente no ha sido así.

Es como si este momento en la historia nos estuviera gritando “¡Hasta cuándo van a entender, criaturas imperfectas, que la única esperanza de un mejor futuro no está en ustedes, sino en otro!”.Con “otro” me refiero a alguien mayor que nosotros, a alguien cuyo poder está muy por encima del nuestro, al que está en todo lugar, al que todo lo puede y al que todo lo sabe. Me refiero a nuestro Dios y creador.

Me refiero al profeta de profetas, Jesucristo, quien dijo (Mateo 24) – “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores… y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”.

Me refiero a una palabra de profecía de hace alrededor de 25 siglos (Daniel 7:27) –“El reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, será dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”. Jesús también nos enseñó, “los cielos y la tierra pasarán, pero mis palabras nunca pasarán”, y “no sólo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”, y “en el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo”. Es el mismo que nos enseñó a orar: “Venga tu reino y hágase tu voluntad, aquí en la tierra como en el cielo”.

Algo que me enseñaron hace mucho tiempo va así: “No sé qué me espera en el futuro, pero sí sé de quién es la mano del que me lleva hacia el futuro”. Nos referimos, por supuesto, a nuestro Dios y creador. Nuestra confianza está en Él. Nuestra seguridad está en Él. La esperanza de México y las naciones está en Él. En este tiempo tan impredecible, levantemos todos, nuestra mirada a Él. (L)