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El Pali es un torero puesto y dispuesto al triunfo y el disfrute

Alfonso Hernández, hijo de El Algabeño, irá a La Florecita en pos de su pase a la México

Es Alfonso Hernández y le dicen El Pali, un torero con herencia torerista en las venas, hijo del matador Alfonso Hernández El Algabeño; muchacho amable, de trato fino, alto, delgado  y elástico que resiste, insiste y persiste en su intención de colocar su nombre y su figura en lo más alto de la baraja taurina mexicana.

El Pali es un torero tapatío, oriundez que no niega ni reniega, empero se asume cuasi moreliano, porque en esta ciudad de héroes y traidores ha transitado una buena parte de su vida, se ha transformado toreramente y ha establecido y estructurado una personalidad de esas que se doblan pero nunca se quiebran, por eso se mantiene proactivo, activo y propositivo.

Torero que hizo su debut como novillero el 13 de febrero de 2013, se presentó en la plaza que da y quita el 6 de agosto de 2006, se doctoró el 14 de noviembre de 2008 con Israel Téllez como padrino y de testigos Omar Villaseñor y Pepe López.

Se trata de un diestro con una espina clavada desde su etapa de novillero, la que exige una catarsis a través de una faena trascendente que lo catapulte y le habrá las puertas de las plazas más importantes del país, principalmente las del Coso de Insurgentes, espina que tuvo (y tiene) por nombre Cantante, un novillo de El Vergel para indulto que desaprovechó  en la Plaza Nuevo Progreso el 29 de septiembre de 2008.

Cuenta pendiente que con toda seguridad tiene presente porque es hombre de carácter que no evade sus propias circunstancias, de ahí que esté en espera de la ocasión de enderezar el rumbo, sacarse la espina y borrar ese renglón con un éxito a la altura de sus características, cualidades y sed de triunfo, por eso hoy está centrado y concentrado en una fecha que tiene en puerta.

“Estoy en preparación muy calladamente para pegar un madrazo en septiembre. No me gusta lanzar las campanas a vuelo antes de que sea dicho por otras personas y me gusta hablar en el ruedo con las orejas en las manos y triunfos”.

Ha madurado, indudable e inevitablemente, porque se madura más cuando se quiere madurar y él está en ese tenor, por eso se entrena decidida y responsablemente: “He estado en la ganadería de La Paz, me preparo física, mentalmente y en el campo. Estuve en el festival de Maravatío, en el que por la espada no pude cortar las orejas”.

A la pregunta, respondió decididamente que uno de sus pensamientos más recurrentes está triunfar y disfrutar”, además, agrega que se entrena para “no desaprovechar la oportunidad que me viene, porque al triunfador del serial de La Florecita buscarán ponerlo en la Plaza México”.

Su presentación en la Plaza de Toros La Florecita (Ciudad Satélite, Estado de México) será el 23 de septiembre, alternará con Angelino de Arriaga, ante un encierro de La Venta de Romero. A ese compromiso llegará “muy bien preparado y mentalizado porque tengo tiempo, ya que cuando los compromisos se anuncian con antelación uno cuenta con margen para asimilarlo y prepararse”.

Es persona que no olvida, por eso no duda en precisar que “a Morelia tengo mucho que agradecerle, se ha convertido en mi segunda casa, casi es mi primera. Morelia me hizo matador de toros. También debo agradecerles a las personas que siempre me han apoyado, las que no hay necesidad de mencionar porque eso es obvio”.

El Pali, hoy, deja ver que ha comprendido, asimilado y asumido que es un torero con una cauda de virtudes que todavía no ha explotado y debe aprovechar, por eso es que se siente comprometido e ilusionado de cara a su tarde del 23 de septiembre en La Florecita. Tiempo al tiempo y capa, muleta y acero al toro. Así sea.