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Pepe López, triunfo de dos orejas

El moreliano ha estado en torero artista

El matador michoacano Pepe López se alzó como triunfador en la Plaza de Toros Alberto Balderas de Maravatío, Michoacán, al desorejar  a un burel procedente de la dehesa queretana La Guadalupana de Juan Flores.

El diestro michoacano alternó con Alejandro Martínez Vértiz (vuelta al ruedo), Alfonso Hernández El Pali (salida al tercio) y  Ricardo Macías El Estudiante (palmas), quienes lidiaron un encierro desigual de La Guadalupana ante un público fiel que no se dejó asustar por la tormenta que cayó durante todo el día en Maravatío, arreció durante el paseíllo, se quitó a la salida del primer toro y regresó cuando se mató el último de la tarde.

Pepe López ha estado, normal en él, en torero artista. Con el capote conectó con una tanda de verónicas de muy buena manufactura que calaron hondo en el ánimo del respetable, luego prendió la algarabía con un quite también por verónicas de mucho lucimiento.

En la labor de muleta tuvo que someter al de La Guadalupana, un burel ríspido al que había que meter a la muleta, hacerlo y estructurarle la faena a base de distancia y respiro para que se metiera en el engaño. Pepe López no tardó en establecer los rumbos y el destino de la faena, por ello el público lo entendió y le mostró su agradecimiento con oléeeees largos y sonoros que retumbaron en la Plaza de Toros Alberto Balderas.

Pepe López logró su cometido, hizo a su toro y se hizo de él, le ligó pases de aquí hasta allá, de pitones a rabo y conectó emotivamente con el graderío. Al tirarse a matar dejó un pinchazo hondo en todo lo alto, nuevamente tomó la toledana y concluyó de gran estocada. El juez le entregó dos orejas muy merecidas.

Alejandro Vértiz se levantó con el pie derecho, porque le tocó el mejor toro del encierro, al que leyó bien, entendió y le dio la faena necesaria. El torero anduvo muy bien, convenció y emocionó con el capote, después realizó una gran faena de muleta hasta ganarse dos orejas, sin embargo falló con el acero y se tuvo que conformar con vuelta al ruedo.

Dicen que no hay suerte para el hombre honrado, lo que le viene muy bien al matador Alfonso Hernández El Pali, en virtud de que ayer se mostró dueño de todo ante uno de La Guadalupana, al que le toreó con suavidad y le metió en su muleta para establecer que merece más oportunidades. De no haber pinchado corta una oreja. Salida al tercio.

Ricardo Macías El Estudiante se llevó el peor burel del encierro de La Guadalupana, al que le intentó de diferentes maneras, pero al que solamente le pegó capotazos sin ligazón ni profundidad. Palmas. Así sea.