/ lunes 1 de noviembre de 2021

Científicos trabajan en protocolo ante tormentas solares

Desde 2014, se legisló en México para desarrollar políticas públicas en temas de tormentas solares

Morelia, Michoacán (OEM-Infomex).- Las tormentas solares son un fenómeno espacial que pueden causar daños en los sistemas tecnológicos estratégicos de la Tierra, por ende, el Instituto de Geofísica Unidad Michoacán trabaja con el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), la Agencia Espacial Mexicana y Protección Civil Nacional para crear un protocolo de reacción y un sistema de alerta.

El investigador e integrante del Instituto de Geofísica en la entidad, Juan Américo González Esparza, indicó en entrevista que en 2014 hubo modificaciones en la Ley General de Protección Civil, en donde se incluyeron los fenómenos astronómicos como parte del tema de seguridad nacional.

Así como se monitorean los sismos, los huracanes, las inundaciones o las sequías, también se tienen que desarrollar políticas públicas en temas de tormentas solares y perturbaciones que pueden ocasionar daños en el entorno de la Tierra.

A raíz de estas modificaciones, el Instituto de Geofísica, responsable del Servicio Sismológico Nacional, creó el Servicio de Clima Espacial Mexicano y con ello comenzaron a colaborar con Cenapred y con la Agencia Espacial Mexicana para incrementar la resiliencia del país ante los eventos de clima espacial.

De acuerdo a González Esparza, el sistema de alerta opera con el servicio de Protección Civil, es decir, que se avisa cuando está ocurriendo un evento significativo en el país.

En cuanto al protocolo que se trabaja con Cenapred, actualmente tiene un avance del 80 por ciento y está basado en el protocolo de Corea del Sur, Estados Unidos y Gran Bretaña, pero “se adapta a la realidad del gobierno de México y del país”.

A decir del investigador, una tormenta solar es un evento explosivo en la superficie del sol, pero se puede manifestar de diferentes formas: como un estallido de luz conocido como fulguración y la expulsión de gigantescas nubes de material de la atmósfera de la estrella.

Estas últimas pueden alcanzar los tres mil kilómetros por segundo y tardan en llegar de uno a cuatro días a la Tierra, provocando auroras boreales o tormentas geomagnéticas, lo que se traduce a un choque contra el campo magnético del planeta y provocaría daños en satélites, telecomunicaciones, navegación aérea, distribución de energía eléctrica, entre otros.

El pasado 28 de octubre, a través del monitoreo con satélites de la NASA, se registró una explosión en la superficie solar, la cual expulsó una nube que llegó a la Tierra durante la madrugada del domingo 31. Sin embargo, Juan Américo afirmó que debido a su poca intensidad solo provocará auroras boreales en altas latitudes.

“Las geotormentas se clasifican en un rango de G1 a G5, pero este evento no alcanza ni la primera, ya que la perturbación fue mínima, lo que nos desconcertó porque esperábamos un fenómeno significativo, por los menos una G3”, dijo.

En caso de que sucediera algo extraordinario, el protocolo indica que primero se tiene que notificar al presidente del país para activar todo el sistema Nacional de Protección Civil, posteriormente se daría aviso al Instituto Federal de Telecomunicaciones, a la Comisión Federal de Electricidad, a Pemex y al Ejército, que tendría que implementar un plan similar al DN-III.

El investigador afirmó que a pesar de que el fenómeno no tuvo un impacto mayor, las explosiones van a ocurrir con mayor frecuencia e intensidad en los próximos meses y años, ya que el Sol está “despertando” o saliendo de su mínimo, es decir, que su máxima actividad será entre 2024 y 2025.

Buscan socializar conocimiento

Actualmente, también se trabaja en la creación de políticas públicas y formas de socializar ese conocimiento, ya que a veces en redes sociales hay mucho ruido y desinformación al respecto, por lo que descartó que las tormentas solares provoquen sismos o perjudiquen la salud de las personas.

González Esparza es el responsable del Observatorio de Centelleo Interplanetario (MEXART), un radiotelescopio astronómico, único en América y ubicado en Coeneo, Michoacán, cuya función es monitorear y analizar estos eventos.

Te podría interesar: MEXART, el único radiotelescopio de su tipo en América que se encuentra en Coeneo

Morelia, Michoacán (OEM-Infomex).- Las tormentas solares son un fenómeno espacial que pueden causar daños en los sistemas tecnológicos estratégicos de la Tierra, por ende, el Instituto de Geofísica Unidad Michoacán trabaja con el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), la Agencia Espacial Mexicana y Protección Civil Nacional para crear un protocolo de reacción y un sistema de alerta.

El investigador e integrante del Instituto de Geofísica en la entidad, Juan Américo González Esparza, indicó en entrevista que en 2014 hubo modificaciones en la Ley General de Protección Civil, en donde se incluyeron los fenómenos astronómicos como parte del tema de seguridad nacional.

Así como se monitorean los sismos, los huracanes, las inundaciones o las sequías, también se tienen que desarrollar políticas públicas en temas de tormentas solares y perturbaciones que pueden ocasionar daños en el entorno de la Tierra.

A raíz de estas modificaciones, el Instituto de Geofísica, responsable del Servicio Sismológico Nacional, creó el Servicio de Clima Espacial Mexicano y con ello comenzaron a colaborar con Cenapred y con la Agencia Espacial Mexicana para incrementar la resiliencia del país ante los eventos de clima espacial.

De acuerdo a González Esparza, el sistema de alerta opera con el servicio de Protección Civil, es decir, que se avisa cuando está ocurriendo un evento significativo en el país.

En cuanto al protocolo que se trabaja con Cenapred, actualmente tiene un avance del 80 por ciento y está basado en el protocolo de Corea del Sur, Estados Unidos y Gran Bretaña, pero “se adapta a la realidad del gobierno de México y del país”.

A decir del investigador, una tormenta solar es un evento explosivo en la superficie del sol, pero se puede manifestar de diferentes formas: como un estallido de luz conocido como fulguración y la expulsión de gigantescas nubes de material de la atmósfera de la estrella.

Estas últimas pueden alcanzar los tres mil kilómetros por segundo y tardan en llegar de uno a cuatro días a la Tierra, provocando auroras boreales o tormentas geomagnéticas, lo que se traduce a un choque contra el campo magnético del planeta y provocaría daños en satélites, telecomunicaciones, navegación aérea, distribución de energía eléctrica, entre otros.

El pasado 28 de octubre, a través del monitoreo con satélites de la NASA, se registró una explosión en la superficie solar, la cual expulsó una nube que llegó a la Tierra durante la madrugada del domingo 31. Sin embargo, Juan Américo afirmó que debido a su poca intensidad solo provocará auroras boreales en altas latitudes.

“Las geotormentas se clasifican en un rango de G1 a G5, pero este evento no alcanza ni la primera, ya que la perturbación fue mínima, lo que nos desconcertó porque esperábamos un fenómeno significativo, por los menos una G3”, dijo.

En caso de que sucediera algo extraordinario, el protocolo indica que primero se tiene que notificar al presidente del país para activar todo el sistema Nacional de Protección Civil, posteriormente se daría aviso al Instituto Federal de Telecomunicaciones, a la Comisión Federal de Electricidad, a Pemex y al Ejército, que tendría que implementar un plan similar al DN-III.

El investigador afirmó que a pesar de que el fenómeno no tuvo un impacto mayor, las explosiones van a ocurrir con mayor frecuencia e intensidad en los próximos meses y años, ya que el Sol está “despertando” o saliendo de su mínimo, es decir, que su máxima actividad será entre 2024 y 2025.

Buscan socializar conocimiento

Actualmente, también se trabaja en la creación de políticas públicas y formas de socializar ese conocimiento, ya que a veces en redes sociales hay mucho ruido y desinformación al respecto, por lo que descartó que las tormentas solares provoquen sismos o perjudiquen la salud de las personas.

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