/ lunes 10 de abril de 2023

Alejandro Volka y los estigmas por ser no binario en la Meseta Purépecha

El joven purépecha de Carapan, Michoacán, ha tenido que enfrentarse a los prejuicios y ofensas iniciados en su infancia por su padre, y ahora, por una sociedad entera

Morelia, Michoacán (OEM-Infomex).- Alejandro Volkova, de 23 años oriunde de Carapan, Michoacán, ha tenido que enfrentarse desde que tiene memoria a las ofensas, burlas y agresiones de su propio padre, para posteriormente tener que protegerse de toda una comunidad al definirse como no binario.

A dos décadas de experimentar burlas, agresiones verbales, ofensas e incluso rechazo, Alejandro sabe que este dolor, depresión, dudas y tristeza pueden convertirse en las armas de las nuevas generaciones de las que tiene conciencia, ha comenzado a abrirles camino para decirles: todo estará bien.

Aunque no puede sostenerle la mirada a la persona con la que entabla una conversación por los traumas, miedos e inseguridades sembradas en su niñez por su progenitor y su decisión de no dar muchas entrevistas para evitar exponerse a agresiones, Alejandro aceptó platicar con El Sol de Morelia sobre su nada sencillo camino que ha decidido transitar sole, cuidade por las mujeres de su comunidad indígena enraizada en Michoacán.

Por maltrato, rechaza al apellido paterno

“Yo soy Alejandro Volkova, me puse este apellido ruso porque me gusta y para mí refleja parte de mi lucha contra el colonialismo y opté por integrarlo pues aunque soy indígena, ¿quién dice que no lo puedo utilizar?”, asegura.

A lo anterior, y abriendo su parte más íntima, mostrando y enfrentando un pasado doloroso, Alejandro explicó para los lectores de este medio cuál es la razón por la que rechaza portar y preservar el apellido paterno.

“Rechazo mi apellido paterno porque en muchas ocasiones sucede que en las comunidades indígenas, en mi caso purépecha, el patriarcado y el machismo están muy dentro del seno del hogar, con ello los padres son los principales actores de las violencias que vivimos los no heterosexuales en las comunidades”.

La historia del por qué no usa el apellido materno es distinta, la respuesta es sencilla, pero a la vez dolorosa: “No uso el de mi mamá para su protección, porque en una comunidad las familias son muy vinculadas, identificables y relacionan. Entonces no quiero exponerla más, pues ella ha tenido problemas por mi identidad y orientación sexual”.

En lo que se refiere a sus hermanas, una mayor y otra menor que elle, Alejandro comentó que no se meten en sus decisiones, “mis dos hermanas han tomado todo tranquilo”.

Las ofensas que borda en su ropa

La intención de sobajarle y hacerle sentir menos por la forma en la que ha desarrollado su vida y tras las ofensas que ha enfrentado, aunque lo lastimaron mucho en un inicio de su vida, heridas que aún se mantienen abiertas, también han empoderado a Alejandro para bordarlas en sus diseños, a forma de bandera y estandarte.

“Normalmente a mí me gusta vestirme con los textiles que yo realizo y que son tradicionales de mi comunidad. A mí siempre me ha gustado el bordado con punto de cruz, y pensé, si los hago yo, también los puedo vender yo y eso me encanta”.

Precisamente sobre los diseños que porta y por lo cual aprendió a bordar, explicó un poco del atuendo que porta en la foto que acompaña este texto.

“Normalmente cada región de purépecha tiene su distintivo. Por ejemplo la camisa que porto está impregnada con frases. Mi camisa de hoy es con punto de cruz de la comunidad de Tarehuato”.

Agregó: “Mi mandil es del Lago de Pátzcuaro, la nahua de Santa Fe de la Laguna con detalles en lentejuela, el mandil lleva flores o muñecas, nosotros hemos comenzado a adoptar las formas occidentales en los textiles. Mi rebozo es tradicional y en ellos he puesto estas frases de escudo y lucha que porto. Los tacones que llevo no son los tradicionales de la india María (personaje de la televisión donde se ha caricaturizado a los indígenas mexicanos), eso era en los tiempos de mis abuelos. Los aretes de plata son de Cherán, si llevan de oro marca un estatus económico más alto, el collar es de coral de Oaxaca. Ahora hemos hecho adecuaciones a nuestras vestimentas, no somos las huarachudas”.

Orientación e identidad de género poco entendidas

Con el avance de la sociedad y la transformación de pensamientos y adecuaciones a distintas circunstancias actuales, pocas personas llegan a comprender el término no binario, por lo que Alejandro compartió un poco más sobre este tema.

“Me identifico como no binario y género fluido, que es algo muy nuevo en estos días, y más en las comunidades. Gracias a la información que tenemos podemos escoger en donde nos sintamos de la mejor manera para entender nuestro cuerpo”.

Pero ¿qué es no binario? Aunque Volkova se define como alguien no binario, tiene claro que no quiere ser mujer y que le atraen físicamente los hombres.

“Es muy difícil para mí tener pareja, no puedo tener una pareja hombre hetero donde yo acepte la clandestinidad que me podría ofrecer en una relación”, explica.

Otro de los temas complicados es incluso con la comunidad LGBTI+ a la que pertenece, por las agresiones que ha recibido dentro de la zona que se supondría debería ser segura y de apoyo.

“También está este estigma de los gays hacia mí porque dicen ‘no estoy con una mujer ni con un hombre’, eso se suma a sus ganas de querer encajar y ser parte de la heteronorma que está dentro de la comunidad”.

Alejandro sabe que pese a que en México la comunidad de diversidad sexual sigue siendo una minoría, al ser solamente cinco millones de personas (población de 15 años en adelante), en un país donde habitan más de 126 millones de personas, según el último censo realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), y que en algunas zonas siguen habiendo rechazos y agresiones, esa discriminación y poca empatía también se encuentra dentro de la propia comunidad.

“La discriminación dentro de la propia comunidad es algo de lo que poco se habla porque cuando estamos en las marchas, estamos unidos pero entre comillas. Es importante hablar de la violencia interna dentro de la comunidad LGBTIQ+ para sanar esos espacios que son muy tóxicos para nosotros, debemos esforzarnos por generar un ambiente sano para todos, darnos amor y donde nos sintamos seguros”.

Volkova, joven purépecha no binario

Pero ¿cómo supo de este término? “Por Internet, así me adentré a las redes sociales y comencé a ver otras cuerpas y las disidencias sociales con las que me he identificado, como por ejemplo las muxes de Oaxaca, conozco a gente wixarika del norte del país que también se definen como no binarios, aunque este tema es nuevo para las comunidades purépechas de Michoacán”.

En lo que respecta a cómo enfrentarse a una comunidad purépecha que en muchas ocasiones no saben a qué se refiere con el no binario explicó: “Ha sido un reto bastante complicado y desgastante, hay veces donde he dicho ‘no quiero seguir’, me refiero a abdicar en ese espacio y buscar salirme de Carapan con su contexto violento y así sé que estaría mejor como en otra ciudades, podría ser yo con más libertad. Pero alejarme de mi cultura sería renunciar a mi identidad, sé que muchas personas diversas lo han hecho para encajar, y por ende no se reconocen como purépecha, yo no quiero eso”.

A lo anterior agregó: “Yo me he mantenido cuidado por la red de mujeres purépechas de la que formo parte. Siempre están los estigmas y palabras ofensivas como 'pinche joto', 'marica', pero cuando las utilizo en la indumentaria que yo mismo realizo, esas palabras y estigmas que me gritan, se convierten en armas con las que les muestro que estoy orgulloso de lo que soy”.

Con la mirada sumisa

Para entender un poco más a Alejandro y saber cuál es la dificultad que tiene para sostener la mirada en una conversación y por lo cual esquiva ver a los ojos, dirigiendo su vista a otro lado o al suelo, hay que hablar de su infancia.

“Mi papá me gritaba muchas ofensas, yo pasé mucha violencia en mi infancia, me obligaba a verlo a los ojos aunque me estuviera muriendo de miedo, y me decía que tenía que ser hombre, un macho. Todo eso me generó un trauma de una violencia que no he superado”.

Respecto al duro camino que ha transitado para defender su identidad, Alejandro también tiene claro que está marcando huellas paras las generaciones venideras.

“Yo no vivo con mis padres desde hace tiempo, cuando ellos van a la casa donde vivo, trato de no ver a mi papá a la cara”.

“Sí me ha pasado que jóvenes se me acerquen y me felicitan porque a través de mí, y de manera directa o indirecta, estoy impulsando a más jóvenes. Yo estoy consciente que biológicamente nací hombre, que mis genitales me convierten en pene portante, lo acepto pero bueno, lo que no acepto es la heternorma”.

Morelia, Michoacán (OEM-Infomex).- Alejandro Volkova, de 23 años oriunde de Carapan, Michoacán, ha tenido que enfrentarse desde que tiene memoria a las ofensas, burlas y agresiones de su propio padre, para posteriormente tener que protegerse de toda una comunidad al definirse como no binario.

A dos décadas de experimentar burlas, agresiones verbales, ofensas e incluso rechazo, Alejandro sabe que este dolor, depresión, dudas y tristeza pueden convertirse en las armas de las nuevas generaciones de las que tiene conciencia, ha comenzado a abrirles camino para decirles: todo estará bien.

Aunque no puede sostenerle la mirada a la persona con la que entabla una conversación por los traumas, miedos e inseguridades sembradas en su niñez por su progenitor y su decisión de no dar muchas entrevistas para evitar exponerse a agresiones, Alejandro aceptó platicar con El Sol de Morelia sobre su nada sencillo camino que ha decidido transitar sole, cuidade por las mujeres de su comunidad indígena enraizada en Michoacán.

Por maltrato, rechaza al apellido paterno

“Yo soy Alejandro Volkova, me puse este apellido ruso porque me gusta y para mí refleja parte de mi lucha contra el colonialismo y opté por integrarlo pues aunque soy indígena, ¿quién dice que no lo puedo utilizar?”, asegura.

A lo anterior, y abriendo su parte más íntima, mostrando y enfrentando un pasado doloroso, Alejandro explicó para los lectores de este medio cuál es la razón por la que rechaza portar y preservar el apellido paterno.

“Rechazo mi apellido paterno porque en muchas ocasiones sucede que en las comunidades indígenas, en mi caso purépecha, el patriarcado y el machismo están muy dentro del seno del hogar, con ello los padres son los principales actores de las violencias que vivimos los no heterosexuales en las comunidades”.

La historia del por qué no usa el apellido materno es distinta, la respuesta es sencilla, pero a la vez dolorosa: “No uso el de mi mamá para su protección, porque en una comunidad las familias son muy vinculadas, identificables y relacionan. Entonces no quiero exponerla más, pues ella ha tenido problemas por mi identidad y orientación sexual”.

En lo que se refiere a sus hermanas, una mayor y otra menor que elle, Alejandro comentó que no se meten en sus decisiones, “mis dos hermanas han tomado todo tranquilo”.

Las ofensas que borda en su ropa

La intención de sobajarle y hacerle sentir menos por la forma en la que ha desarrollado su vida y tras las ofensas que ha enfrentado, aunque lo lastimaron mucho en un inicio de su vida, heridas que aún se mantienen abiertas, también han empoderado a Alejandro para bordarlas en sus diseños, a forma de bandera y estandarte.

“Normalmente a mí me gusta vestirme con los textiles que yo realizo y que son tradicionales de mi comunidad. A mí siempre me ha gustado el bordado con punto de cruz, y pensé, si los hago yo, también los puedo vender yo y eso me encanta”.

Precisamente sobre los diseños que porta y por lo cual aprendió a bordar, explicó un poco del atuendo que porta en la foto que acompaña este texto.

“Normalmente cada región de purépecha tiene su distintivo. Por ejemplo la camisa que porto está impregnada con frases. Mi camisa de hoy es con punto de cruz de la comunidad de Tarehuato”.

Agregó: “Mi mandil es del Lago de Pátzcuaro, la nahua de Santa Fe de la Laguna con detalles en lentejuela, el mandil lleva flores o muñecas, nosotros hemos comenzado a adoptar las formas occidentales en los textiles. Mi rebozo es tradicional y en ellos he puesto estas frases de escudo y lucha que porto. Los tacones que llevo no son los tradicionales de la india María (personaje de la televisión donde se ha caricaturizado a los indígenas mexicanos), eso era en los tiempos de mis abuelos. Los aretes de plata son de Cherán, si llevan de oro marca un estatus económico más alto, el collar es de coral de Oaxaca. Ahora hemos hecho adecuaciones a nuestras vestimentas, no somos las huarachudas”.

Orientación e identidad de género poco entendidas

Con el avance de la sociedad y la transformación de pensamientos y adecuaciones a distintas circunstancias actuales, pocas personas llegan a comprender el término no binario, por lo que Alejandro compartió un poco más sobre este tema.

“Me identifico como no binario y género fluido, que es algo muy nuevo en estos días, y más en las comunidades. Gracias a la información que tenemos podemos escoger en donde nos sintamos de la mejor manera para entender nuestro cuerpo”.

Pero ¿qué es no binario? Aunque Volkova se define como alguien no binario, tiene claro que no quiere ser mujer y que le atraen físicamente los hombres.

“Es muy difícil para mí tener pareja, no puedo tener una pareja hombre hetero donde yo acepte la clandestinidad que me podría ofrecer en una relación”, explica.

Otro de los temas complicados es incluso con la comunidad LGBTI+ a la que pertenece, por las agresiones que ha recibido dentro de la zona que se supondría debería ser segura y de apoyo.

“También está este estigma de los gays hacia mí porque dicen ‘no estoy con una mujer ni con un hombre’, eso se suma a sus ganas de querer encajar y ser parte de la heteronorma que está dentro de la comunidad”.

Alejandro sabe que pese a que en México la comunidad de diversidad sexual sigue siendo una minoría, al ser solamente cinco millones de personas (población de 15 años en adelante), en un país donde habitan más de 126 millones de personas, según el último censo realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), y que en algunas zonas siguen habiendo rechazos y agresiones, esa discriminación y poca empatía también se encuentra dentro de la propia comunidad.

“La discriminación dentro de la propia comunidad es algo de lo que poco se habla porque cuando estamos en las marchas, estamos unidos pero entre comillas. Es importante hablar de la violencia interna dentro de la comunidad LGBTIQ+ para sanar esos espacios que son muy tóxicos para nosotros, debemos esforzarnos por generar un ambiente sano para todos, darnos amor y donde nos sintamos seguros”.

Volkova, joven purépecha no binario

Pero ¿cómo supo de este término? “Por Internet, así me adentré a las redes sociales y comencé a ver otras cuerpas y las disidencias sociales con las que me he identificado, como por ejemplo las muxes de Oaxaca, conozco a gente wixarika del norte del país que también se definen como no binarios, aunque este tema es nuevo para las comunidades purépechas de Michoacán”.

En lo que respecta a cómo enfrentarse a una comunidad purépecha que en muchas ocasiones no saben a qué se refiere con el no binario explicó: “Ha sido un reto bastante complicado y desgastante, hay veces donde he dicho ‘no quiero seguir’, me refiero a abdicar en ese espacio y buscar salirme de Carapan con su contexto violento y así sé que estaría mejor como en otra ciudades, podría ser yo con más libertad. Pero alejarme de mi cultura sería renunciar a mi identidad, sé que muchas personas diversas lo han hecho para encajar, y por ende no se reconocen como purépecha, yo no quiero eso”.

A lo anterior agregó: “Yo me he mantenido cuidado por la red de mujeres purépechas de la que formo parte. Siempre están los estigmas y palabras ofensivas como 'pinche joto', 'marica', pero cuando las utilizo en la indumentaria que yo mismo realizo, esas palabras y estigmas que me gritan, se convierten en armas con las que les muestro que estoy orgulloso de lo que soy”.

Con la mirada sumisa

Para entender un poco más a Alejandro y saber cuál es la dificultad que tiene para sostener la mirada en una conversación y por lo cual esquiva ver a los ojos, dirigiendo su vista a otro lado o al suelo, hay que hablar de su infancia.

“Mi papá me gritaba muchas ofensas, yo pasé mucha violencia en mi infancia, me obligaba a verlo a los ojos aunque me estuviera muriendo de miedo, y me decía que tenía que ser hombre, un macho. Todo eso me generó un trauma de una violencia que no he superado”.

Respecto al duro camino que ha transitado para defender su identidad, Alejandro también tiene claro que está marcando huellas paras las generaciones venideras.

“Yo no vivo con mis padres desde hace tiempo, cuando ellos van a la casa donde vivo, trato de no ver a mi papá a la cara”.

“Sí me ha pasado que jóvenes se me acerquen y me felicitan porque a través de mí, y de manera directa o indirecta, estoy impulsando a más jóvenes. Yo estoy consciente que biológicamente nací hombre, que mis genitales me convierten en pene portante, lo acepto pero bueno, lo que no acepto es la heternorma”.

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