Falta de integración de trans en la elaboración de políticas

Eden Irene Valdivia, coordinadora de la Red Michoacana de Personas Trans, dijo que se debe considerar a las organizaciones sociales en el proceso de elaboración de derechos y no sólo en la evaluación

Alejandro Amado

  · miércoles 28 de agosto de 2019

Foto: Fernando Maldonado

MORELIA, Mich.- Si bien son plausibles los avances en el reconocimiento y ejercicio de los derechos políticos de las personas trans, lo criticable es que únicamente se tome en cuenta a organizaciones sociales dedicadas la defensa de derechos de personas trans hasta la evaluación, y no durante todo el proceso de elaboración, que es cuando mejor se podrían integrar las voces de las personas cuyos derechos buscan proteger.

Así lo consideró Eden Irene Valdivia, coordinadora de la Red Michoacana de Personas Trans. Y es que desde el 22 de agosto había manifestado su reclamo por la centralización con que se elaboró el protocolo del que reconoció avances, pero también señaló pendientes, esto en su participación en la mesa de diálogo sobre la Implementación del Protocolo para Adoptar Medidas Tendientes a Garantizar a las Personas Trans el Ejercicio del Voto en Igualdad de Condiciones y Sin Discriminación que se llevó a cabo el 22 de agosto en la Escuela Nacional de Estudios Superiores de la UNAM en Morelia.

“No sé cuánta gente trans hubo detrás de este protocolo, pero somos un grupo muy homogéneo y quizá el protocolo no alcanza a ver cada realidad particular. Hubo una reunión el jueves 15 de agosto en la Junta 10, en donde no hubo personas trans convocadas, y eso nos ofende bastante, nos enteramos por otras personas. Y creo que es un poquito grosero”, señaló la activista respecto a la centralización y falta de integración de personas trans en la elaboración del protocolo durante su participación en la mesa que tuvo lugar la semana pasada.

Ahí se recogieron testimonios y propuestas de cuatro personas integrantes de la Red Michoacana de Personas Trans respecto su experiencia con el protocolo que se llevó a cabo en el proceso electoral 2018, donde se encontraron puntos positivos y negativos.

Uno de los puntos positivos fue el haberse dirigido a los ciudadanos que asistieron a las casillas por su apellido para evitar reacciones discriminatorias hacia quienes no tienen “pase”, es decir, personas que no son fácilmente detectadas como personas trans en público, y con ello evitar actos de discriminación.

Recibieron también con buenos ojos la opción de que a partir del 1 de septiembre se podrá elegir no incluir el género en la credencial de elector, aunque eso no es parte del protocolo, e hicieron puntualizaciones sobre lo que consideran se puede mejorar.

Foto: Fernando Maldonado

“ES MUCHO MÁS FÁCIL ACEPTAR UN NUEVO HOMBRE QUE A UNA NUEVA MUJER”

“Llevaba años cumpliendo un rol como hombre en la sociedad, cuando me nombran por mi apellido desapareció esa sensación de incertidumbre, de qué iba a pasar. Al menos en mi caso no hubo un momento en que se me observara de forma diferente por parte de las personas que estaban en la casilla”, fue el testimonio que brindó en esa Mesa de Diálogo Lucas Emilio Barriga Nava, integrante de la RMPT, quien durante su participación manifestó que resulta más difícil para las mujeres tener pase, es decir, ser reconocidas en sociedad.

“La mayoría de los hombres trans tenemos pase, nos reconocen en la sociedad, las mujeres trans tienen una barrera más grande que nosotros. Es mucho más fácil aceptar a un nuevo hombre, que aceptar una nueva mujer en la sociedad”.

Luego habló Ana Clara Santana Saucedo, quien dijo no haber sufrido discriminación al emitir su voto, pero resaltó la necesidad de protocolos en instituciones de necesidad básica, como el sector Salud, donde están expuestas a las violaciones de sus derechos.

“Muchas instituciones no cuentan con protocolos de atención, como el sector Salud, o a la hora de continuar con los estudios o buscar un trabajo encontramos barreras para ejercer nuestros derechos, pero por mi parte al ejercer el voto no hubo problema”, indicó.

Por su parte, Ana Clara Sanatana Saucedo, dijo sí haber tenido problemas al emitir su voto, pues aunque su foto estaba actualizada en la credencial de elector, su nombre y sexo no.

“Llego a la casilla, gritan mis apellidos, todo va bien. Yo sé que existe un protocolo de no miradas, pero no se aplicó en mi caso, sí hubo una reacción de la persona que me encontró en la lista, y como muy, muy sorprendido. Estamos interesados como Red Michoacana en revisar qué hacer en dado caso, cómo reaccionar, es una parte de los protocolos que hay que reforzar”, señaló.

Manifestó que es un avance que el protocolo incluya además de hombres y mujeres trans a personas no binarias pero pidió que también se incluya una especie de guía de cómo actuar, “no sólo que se quede con que existimos, cómo deben actuar los ciudadanos”.

DERECHO A VOTAR Y SER VOTADOS

Por su parte, Eden Irene Valdivia puntualizó que no únicamente se trata del acceso al voto sino también de ser votadas y que implica postularse para ello, pues sólo se tiene registro de dos candidaturas trans en México, y una tuvo que declinar por amenazas de muerte luego de ser baleada. Subrayó que únicamente hay una persona trans en México en un cargo público, la regidora Rubí Suárez, de Guanajuato, lo que expresa una brecha de desigualdad muy importante

“La no denuncia no es ausencia del problema, hay un problema con mujeres trans particularmente y es que gran parte son analfabetas, por lo que no puede haber leído este protocolo porque simplemente no saben leer. Mujeres trans echadas de sus casas a los 14 años por ser niñas trans, incluso antes, por lo que creo que no hay condiciones para denunciar incluso un acto de discriminación”.

Expresó además, pero ya en entrevista posterior, que las manifestaciones vertidas por los representantes de partidos políticos se quedan en buenos deseos pues no hay acceso a candidaturas y recordó que en el pasado proceso electoral hubo hombres que se hicieron pasar como candidatos trans para evitar el impedimento a postularse por exceder la cuota de género.