/ domingo 24 de marzo de 2019

Recuerdan en dividido homenaje a Colosio

Familia del excandidato presidencial esperaba la llegada de Alfonso Durazo, quien fuera su secretario

MAGDALENA DE KINO, SON.- “Aquí –juzgó Miguel Mexia– hubo una ceremonia”. Su mirada vagó por la plaza Miguel Hidalgo y Costilla. Observó a personas que huían del quemante sol del mediodía sonorense.

Abarcó a los que desarmaban sillas. Distinguió a los que recogían decenas de botellas de plástico.

Miguel Mexia –asesor de Don Luis Colosio Fernández– encarnaba ayer frustración, desencanto, ira. “Desde hace 25 años gobernantes y dirigentes se han colgado de la memoria de Luis Donaldo Colosio. Cinco lustros son muchos. Y el olvido hace lo suyo.

Esta conmemoración debió ser maciza, vigorosa, alentadora”. “Es tiempo –sentenció la senadora Claudia Ruiz Massieu– de que el PRI retome origen. Viva el ideario que inspiró Luis Donaldo Colosio. El PRI que preconizó y practicó la Justicia Social. PRI que recorra calles, distritos y municipios. PRI que sea valladar al autoritarismo. A la concentración desmedida de poder. Fenómeno que –ya lo advertía Colosio– produce malas decisiones”.

Ruíz Massieu fue la única voz priista en la plaza principal de esta ciudad. Acto frente a la estatua –una de cuerpo entero, de dimensiones que la afean– del político que halló inspiración en su origen y esfuerzo para divulgar un pensamiento que proponía acciones de cambio con rumbo.

El catedrático Arturo Zamora –brillante jalisciense– acompañó a Ruíz Massieu en el breve instante en que ellos y otros priistas –la senadora Silvana Beltrones Sánchez– se colocaron ante el monumento para realizar lo que un locutor definió: “guardia de honor”. El entrañable amigo de Colosio, su paisano Guillermo Hopkins, Samuel Palma y las señoras Claudia y Marcela –hermanas del desaparecido candidato– vivieron el muy breve instante de profunda evocación.

Luis Donaldo Colosio Riojas –hijo del recordado magdalenense– acudió muy temprano a ese sitio. Concedió entrevistas.

Saludó a conocidos y se marchó antes de que los dirigentes del Revolucionario Institucional, amigos y familiares protagonizaran el acto de homenaje a la memoria del ilustre desaparecido.

Desalentó a muchos el inclemente clima.

Un sol que fundía ideas y neuronas expulsó a unos, desanimó a más. E irritó a los que aguantaron más de dos horas.

“Hace 25 años –recordó Don Álvaro Obregón Luken– desee a la familia Colosio que su pena hallara consuelo en el conocimiento.

A la pérdida de mi abuelo –muerto presidente electo– mi familia estrechó lazos con la de Don Plutarco Elías Calles.

Mis tíos y nosotros mismos gozamos de la amistad de Doña Hortensia Calles. Mamá Tencha la llamábamos. Ese trato echó por tierra toda versión maligna”.

Círculo de la familia Colosio y amigos como Miguel Lerma Candelaria y Luis Francisco Trelles Iruretagoyena y Adalberto Villaescusa aguardaban la llegada a esta municipalidad de Alfonso Durazo.

Hace 25 años era Secretario Particular de Luis Donaldo Colosio Murrieta. Durante estos lustros se ocupó de aconsejar a los hijos de su desaparecido jefe. Y no faltó a las ceremonias del 23 de marzo.

“El Secretario de Seguridad del gobierno federal llegará aquí después del mediodía”, deslizó un bien informado Florentino Valencia que se apresuró a disipar: “A lo mejor sus responsabilidades lo obligan a actuar con gran discreción”.

MAGDALENA DE KINO, SON.- “Aquí –juzgó Miguel Mexia– hubo una ceremonia”. Su mirada vagó por la plaza Miguel Hidalgo y Costilla. Observó a personas que huían del quemante sol del mediodía sonorense.

Abarcó a los que desarmaban sillas. Distinguió a los que recogían decenas de botellas de plástico.

Miguel Mexia –asesor de Don Luis Colosio Fernández– encarnaba ayer frustración, desencanto, ira. “Desde hace 25 años gobernantes y dirigentes se han colgado de la memoria de Luis Donaldo Colosio. Cinco lustros son muchos. Y el olvido hace lo suyo.

Esta conmemoración debió ser maciza, vigorosa, alentadora”. “Es tiempo –sentenció la senadora Claudia Ruiz Massieu– de que el PRI retome origen. Viva el ideario que inspiró Luis Donaldo Colosio. El PRI que preconizó y practicó la Justicia Social. PRI que recorra calles, distritos y municipios. PRI que sea valladar al autoritarismo. A la concentración desmedida de poder. Fenómeno que –ya lo advertía Colosio– produce malas decisiones”.

Ruíz Massieu fue la única voz priista en la plaza principal de esta ciudad. Acto frente a la estatua –una de cuerpo entero, de dimensiones que la afean– del político que halló inspiración en su origen y esfuerzo para divulgar un pensamiento que proponía acciones de cambio con rumbo.

El catedrático Arturo Zamora –brillante jalisciense– acompañó a Ruíz Massieu en el breve instante en que ellos y otros priistas –la senadora Silvana Beltrones Sánchez– se colocaron ante el monumento para realizar lo que un locutor definió: “guardia de honor”. El entrañable amigo de Colosio, su paisano Guillermo Hopkins, Samuel Palma y las señoras Claudia y Marcela –hermanas del desaparecido candidato– vivieron el muy breve instante de profunda evocación.

Luis Donaldo Colosio Riojas –hijo del recordado magdalenense– acudió muy temprano a ese sitio. Concedió entrevistas.

Saludó a conocidos y se marchó antes de que los dirigentes del Revolucionario Institucional, amigos y familiares protagonizaran el acto de homenaje a la memoria del ilustre desaparecido.

Desalentó a muchos el inclemente clima.

Un sol que fundía ideas y neuronas expulsó a unos, desanimó a más. E irritó a los que aguantaron más de dos horas.

“Hace 25 años –recordó Don Álvaro Obregón Luken– desee a la familia Colosio que su pena hallara consuelo en el conocimiento.

A la pérdida de mi abuelo –muerto presidente electo– mi familia estrechó lazos con la de Don Plutarco Elías Calles.

Mis tíos y nosotros mismos gozamos de la amistad de Doña Hortensia Calles. Mamá Tencha la llamábamos. Ese trato echó por tierra toda versión maligna”.

Círculo de la familia Colosio y amigos como Miguel Lerma Candelaria y Luis Francisco Trelles Iruretagoyena y Adalberto Villaescusa aguardaban la llegada a esta municipalidad de Alfonso Durazo.

Hace 25 años era Secretario Particular de Luis Donaldo Colosio Murrieta. Durante estos lustros se ocupó de aconsejar a los hijos de su desaparecido jefe. Y no faltó a las ceremonias del 23 de marzo.

“El Secretario de Seguridad del gobierno federal llegará aquí después del mediodía”, deslizó un bien informado Florentino Valencia que se apresuró a disipar: “A lo mejor sus responsabilidades lo obligan a actuar con gran discreción”.

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