/ viernes 29 de marzo de 2019

Torre de Babel

Para María Cristina, hija de Europa y América


El Presidente de los mexicanos, volvió a sorprender a propios y extraños, al anunciar el envío, de sendas cartas al titular de la corona de España, y al máximo jerarca del Vaticano, solicitando se pida perdón a los pueblos originarios, por los agravios cometidos, al momento de la llamada conquista de las tierras de Meso américa y de la evangelización de los pueblos, en las que hoy, se asienta el México moderno.

Dicha petición se hace de cara a la conmemoración del “Quinto Centenario de la Caída de Tenochtitlán”; el hecho ha generado incomprensión y burla, en diversos sectores de la población, que desconocen algo de la historia, en tiempos del Mar de la Oscuridad, del actual Atlántico...

El problema no es la ignorancia -dado que todos desconocemos algo- lo grave, es hacer de la ignorancia, la bandera del odio, y de la contra -per se- a todo lo que hace el titular del Ejecutivo, como el otrora crítico de la “dictadura perfecta”, Vargas Llosa -o tal vez deforma más fiel, “Vargas Llora”, que ya no sabe cómo agradar a sus mecenas, al igual que a un puñado de “mejicanos” castellanos que se sienten súbditos del reino de España.

La visible desigualdad de la sociedad internacional, está dada, en parte por el orden jurídico internacional, gestado en tiempos de Alejandro VI, los Tratados de Tordesillas, Alcaçovas, laBula Inter Caetera, y otros más, que junto al concepto de terra nullius, construyeron un “orden mundial”; mismo que se encuentra, en “de construcción”, renovando valores y actitudes del pasado: la historia en movimiento, en cambio, en evolución.

De ahí estriba parte de la validez, de lo que se solicita: una disculpa, no una reparación del daño; las disculpas, que se fundan en una futura conmemoración que pudiera abonar en la amplia comprensión de ambos pueblos, nada más.

Mexicanos y españoles por igual, deberíamos quitarle yerro a las cosas, deberíamos tender un puente de plata, que nos permita, transitar con entendimiento, con aceptación a nuestra complementariedad y actuar como gozne de España en América Latina, para poder impulsar la protección a los derechos humanos, el intercambio cultural, y el comercio y las inversiones.

El curso de la historia está vivo en este país ícono del mestizaje, pues somos un cruce de civilizaciones, y en aquél, que aunque algunos no lo vean, también lo es... basta una mirada a la presencia árabe en gran parte del territorio español, la migración de centroeuropeos, yen la actual migración que tiene lugar en las costas mediterráneas.

El pedir perdón institucional, por parte de laCasa Real Española, y del Vaticano, a los pueblos originarios, ensancharía el presente, y haría perenne las figuras de Fernando e Isabel, deCarlos I de España, y V de Alemania, y de Felipe VI, frente a un gobierno republicano -el mexicano- que habla con la claridad meridiana que otorga la convicción de hacer lo correcto. No exento de errores, cierto que lejos de ser perfecto, cumple con el imperativo moral de desvelar lo correcto, aunque ello incomode el actual status quo.

Podremos estar de acuerdo o diferir del Presidente, pero cierto es que el hecho nos hace reflexionar sobre la colonización cultural de la que somos parte, del etnocentrismo europeo con el que hemos sido adoctrinados e instruidos, actitud que nos lleva cotidianamente, a entregar el país porque seguimos estando acomplejados.

Aceptemos que somos hijos de Cortés y la Malinche, aceptemos que sin aquellos hombres, sin esas exploraciones plenas de acciones admirables, heroísmos, destrucciones y creaciones, el mundo no sería como lo conocemos.

Pedir perdón es humano y sería políticamente oportuno, para nuestros hermanos indígenas pues todos en mayor o menor medida, somos mestizos. Sin odios, sin resentimientos deberíamos pedir perdón. #gr (M)

Para María Cristina, hija de Europa y América


El Presidente de los mexicanos, volvió a sorprender a propios y extraños, al anunciar el envío, de sendas cartas al titular de la corona de España, y al máximo jerarca del Vaticano, solicitando se pida perdón a los pueblos originarios, por los agravios cometidos, al momento de la llamada conquista de las tierras de Meso américa y de la evangelización de los pueblos, en las que hoy, se asienta el México moderno.

Dicha petición se hace de cara a la conmemoración del “Quinto Centenario de la Caída de Tenochtitlán”; el hecho ha generado incomprensión y burla, en diversos sectores de la población, que desconocen algo de la historia, en tiempos del Mar de la Oscuridad, del actual Atlántico...

El problema no es la ignorancia -dado que todos desconocemos algo- lo grave, es hacer de la ignorancia, la bandera del odio, y de la contra -per se- a todo lo que hace el titular del Ejecutivo, como el otrora crítico de la “dictadura perfecta”, Vargas Llosa -o tal vez deforma más fiel, “Vargas Llora”, que ya no sabe cómo agradar a sus mecenas, al igual que a un puñado de “mejicanos” castellanos que se sienten súbditos del reino de España.

La visible desigualdad de la sociedad internacional, está dada, en parte por el orden jurídico internacional, gestado en tiempos de Alejandro VI, los Tratados de Tordesillas, Alcaçovas, laBula Inter Caetera, y otros más, que junto al concepto de terra nullius, construyeron un “orden mundial”; mismo que se encuentra, en “de construcción”, renovando valores y actitudes del pasado: la historia en movimiento, en cambio, en evolución.

De ahí estriba parte de la validez, de lo que se solicita: una disculpa, no una reparación del daño; las disculpas, que se fundan en una futura conmemoración que pudiera abonar en la amplia comprensión de ambos pueblos, nada más.

Mexicanos y españoles por igual, deberíamos quitarle yerro a las cosas, deberíamos tender un puente de plata, que nos permita, transitar con entendimiento, con aceptación a nuestra complementariedad y actuar como gozne de España en América Latina, para poder impulsar la protección a los derechos humanos, el intercambio cultural, y el comercio y las inversiones.

El curso de la historia está vivo en este país ícono del mestizaje, pues somos un cruce de civilizaciones, y en aquél, que aunque algunos no lo vean, también lo es... basta una mirada a la presencia árabe en gran parte del territorio español, la migración de centroeuropeos, yen la actual migración que tiene lugar en las costas mediterráneas.

El pedir perdón institucional, por parte de laCasa Real Española, y del Vaticano, a los pueblos originarios, ensancharía el presente, y haría perenne las figuras de Fernando e Isabel, deCarlos I de España, y V de Alemania, y de Felipe VI, frente a un gobierno republicano -el mexicano- que habla con la claridad meridiana que otorga la convicción de hacer lo correcto. No exento de errores, cierto que lejos de ser perfecto, cumple con el imperativo moral de desvelar lo correcto, aunque ello incomode el actual status quo.

Podremos estar de acuerdo o diferir del Presidente, pero cierto es que el hecho nos hace reflexionar sobre la colonización cultural de la que somos parte, del etnocentrismo europeo con el que hemos sido adoctrinados e instruidos, actitud que nos lleva cotidianamente, a entregar el país porque seguimos estando acomplejados.

Aceptemos que somos hijos de Cortés y la Malinche, aceptemos que sin aquellos hombres, sin esas exploraciones plenas de acciones admirables, heroísmos, destrucciones y creaciones, el mundo no sería como lo conocemos.

Pedir perdón es humano y sería políticamente oportuno, para nuestros hermanos indígenas pues todos en mayor o menor medida, somos mestizos. Sin odios, sin resentimientos deberíamos pedir perdón. #gr (M)

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