/ lunes 23 de octubre de 2023

Ecología integral: Un paradigma holístico

La naturaleza no hace nada incompleto… ni nada en vano. Aristóteles

La Ecología Integral forma parte de un conjunto de enfoques emergentes caracterizados por enfatizar las interacciones que configuran sistemas complejos y cambiantes, cuyos efectos afectan al todo, que es superior a la parte.

La Ecología surgió como el estudio del hogar; la casa que habitamos en común; la relación que establecen los seres vivos con el entorno.

“La naturaleza no es un lugar para visitar… ¡Es el hogar!, señaló Gary Sherman.

La Ecología habla del porqué de la abundancia o de la escasez, así como de las afectaciones que produce el encuentro de los organismos con su ambiente.

Así lo expresó en su conferencia magistral en La Salle Morelia, la Maestra María de los Ángeles Garriga González, Coordinadora de Desarrollo Social y Comunitario de la Universidad La Salle, a propósito de la Reunión de las Autoridades Académicas de quince universidades que integran la Red Lasallista en México.

La Ecología Integral, no se refiere a una rama especializada, sino a un enfoque para estudiar y valorar los problemas ambientales, junto con el análisis de los contextos humanos, familiares, laborales y urbanos.

La frase “todo está conectado” corrobora este sentido. La propuesta del principio del bien común, apuesta a que la persona humana pueda florecer y llegar a su vida plena.

El desarrollo sostenible tiene que ser equitativo, viable y vivible. Implica tomar una posición frente al futuro y entender a la solidaridad como el indispensable y urgente apoyo mutuo entre personas y sistemas, con la mira puesta en las próximas generaciones. “No heredamos la tierra de nuestros ancestros, la tomamos prestada de nuestros hijos”.

La ética tridimensional propone cultivar: la ética personal, referida al accionar individual de los valores asumidos; la ética social, que orienta el actuar justo y equitativo en el ámbito de lo público. La ética global por su parte, guía el actuar sistémico para construir entornos sostenibles.

La responsabilidad social que se deriva de esta ética, es diferente del compromiso social, pues se basa en el imperativo de responder ante el “otro” que interpela, obliga y juzga sus decisiones y acciones.

¿Cómo aplicar el enfoque de la Ecología Integral en el ámbito universitario?

Varios caminos metodológicos tienen esta perspectiva transversal, de interconexión y de atención integrada a las dimensiones sociales, económicas y ambientales: el Pacto Educativo Global, la Responsabilidad Social Universitaria y la Formación Integral.

El Pacto Educativo Global llama a poner la finalidad última de la educación en la formación de personas maduras, capaces de reconstruir el tejido de las relaciones hacia una humanidad más fraterna. Sus compromisos tienen que ver con acciones específicas para articular a la persona, a la economía y al ambiente.

La Responsabilidad Social Universitaria definida como “la gerencia ética e inteligente de los impactos que genera la universidad en su entorno humano, social y natural”, puede ayudar a las instituciones de educación superior a enfocar sus funciones sustantivas y adjetivas en torno a metas específicas que incluyen a la triada: persona, economía y ambiente. Así lograrán formar a los futuros profesionistas, no sólo con el currículo y las habilidades técnicas y humanas, sino también, como verdaderos profesionales con valor; protagonistas que aporten testimonios de su propia organización y operación interna; además de sus alianzas estratégicas con el mundo exterior, priorizando el beneficio de las comunidades sociales, de los vulnerables y de los menos favorecidos.

La Formación Holística plantea una educación centrada en la persona y en la comunidad buscando la transformación de la sociedad. La misión educativa lasallista resalta el carácter integral e integrador a través de los tres componentes de la ecología integral: formar personas humanas capaces de relacionarse consigo y con los demás en forma sana y segura; dispuestos a poner en sintonía la teoría con la práctica y a generar soluciones en pro del bien común, de la justicia social y del cuidado de la casa común.

Habrán de establecer una congruente vinculación entre la prosperidad económica que considere en su propia génesis, el cuidado y la sustentación del ambiente.

“Venimos hace muchísimos años intentando llamar la atención a la humanidad, de que no es posible la humanidad si no tenemos una nueva relación con la Madre Naturaleza”, afirmó Rigoberta Menchú.

Los caminos existen… el mayor reto es asumirlos como comunidad constructora de puentes al compartir las buenas prácticas con generosidad, haciendo fluir con naturalidad y perseverancia los cambios trascendentes en las personas, en las comunidades y en la sociedad.

El objetivo de los avances científicos no es la conquista de la naturaleza, sino vivir en ella.


Dr. en Educ. J. Jesús Vázquez Estupiñán

Rector

Universidad La Salle Morelia

jve@ulsamorelia.edu.mx


La naturaleza no hace nada incompleto… ni nada en vano. Aristóteles

La Ecología Integral forma parte de un conjunto de enfoques emergentes caracterizados por enfatizar las interacciones que configuran sistemas complejos y cambiantes, cuyos efectos afectan al todo, que es superior a la parte.

La Ecología surgió como el estudio del hogar; la casa que habitamos en común; la relación que establecen los seres vivos con el entorno.

“La naturaleza no es un lugar para visitar… ¡Es el hogar!, señaló Gary Sherman.

La Ecología habla del porqué de la abundancia o de la escasez, así como de las afectaciones que produce el encuentro de los organismos con su ambiente.

Así lo expresó en su conferencia magistral en La Salle Morelia, la Maestra María de los Ángeles Garriga González, Coordinadora de Desarrollo Social y Comunitario de la Universidad La Salle, a propósito de la Reunión de las Autoridades Académicas de quince universidades que integran la Red Lasallista en México.

La Ecología Integral, no se refiere a una rama especializada, sino a un enfoque para estudiar y valorar los problemas ambientales, junto con el análisis de los contextos humanos, familiares, laborales y urbanos.

La frase “todo está conectado” corrobora este sentido. La propuesta del principio del bien común, apuesta a que la persona humana pueda florecer y llegar a su vida plena.

El desarrollo sostenible tiene que ser equitativo, viable y vivible. Implica tomar una posición frente al futuro y entender a la solidaridad como el indispensable y urgente apoyo mutuo entre personas y sistemas, con la mira puesta en las próximas generaciones. “No heredamos la tierra de nuestros ancestros, la tomamos prestada de nuestros hijos”.

La ética tridimensional propone cultivar: la ética personal, referida al accionar individual de los valores asumidos; la ética social, que orienta el actuar justo y equitativo en el ámbito de lo público. La ética global por su parte, guía el actuar sistémico para construir entornos sostenibles.

La responsabilidad social que se deriva de esta ética, es diferente del compromiso social, pues se basa en el imperativo de responder ante el “otro” que interpela, obliga y juzga sus decisiones y acciones.

¿Cómo aplicar el enfoque de la Ecología Integral en el ámbito universitario?

Varios caminos metodológicos tienen esta perspectiva transversal, de interconexión y de atención integrada a las dimensiones sociales, económicas y ambientales: el Pacto Educativo Global, la Responsabilidad Social Universitaria y la Formación Integral.

El Pacto Educativo Global llama a poner la finalidad última de la educación en la formación de personas maduras, capaces de reconstruir el tejido de las relaciones hacia una humanidad más fraterna. Sus compromisos tienen que ver con acciones específicas para articular a la persona, a la economía y al ambiente.

La Responsabilidad Social Universitaria definida como “la gerencia ética e inteligente de los impactos que genera la universidad en su entorno humano, social y natural”, puede ayudar a las instituciones de educación superior a enfocar sus funciones sustantivas y adjetivas en torno a metas específicas que incluyen a la triada: persona, economía y ambiente. Así lograrán formar a los futuros profesionistas, no sólo con el currículo y las habilidades técnicas y humanas, sino también, como verdaderos profesionales con valor; protagonistas que aporten testimonios de su propia organización y operación interna; además de sus alianzas estratégicas con el mundo exterior, priorizando el beneficio de las comunidades sociales, de los vulnerables y de los menos favorecidos.

La Formación Holística plantea una educación centrada en la persona y en la comunidad buscando la transformación de la sociedad. La misión educativa lasallista resalta el carácter integral e integrador a través de los tres componentes de la ecología integral: formar personas humanas capaces de relacionarse consigo y con los demás en forma sana y segura; dispuestos a poner en sintonía la teoría con la práctica y a generar soluciones en pro del bien común, de la justicia social y del cuidado de la casa común.

Habrán de establecer una congruente vinculación entre la prosperidad económica que considere en su propia génesis, el cuidado y la sustentación del ambiente.

“Venimos hace muchísimos años intentando llamar la atención a la humanidad, de que no es posible la humanidad si no tenemos una nueva relación con la Madre Naturaleza”, afirmó Rigoberta Menchú.

Los caminos existen… el mayor reto es asumirlos como comunidad constructora de puentes al compartir las buenas prácticas con generosidad, haciendo fluir con naturalidad y perseverancia los cambios trascendentes en las personas, en las comunidades y en la sociedad.

El objetivo de los avances científicos no es la conquista de la naturaleza, sino vivir en ella.


Dr. en Educ. J. Jesús Vázquez Estupiñán

Rector

Universidad La Salle Morelia

jve@ulsamorelia.edu.mx